En diálogo con Luciana Amado Siry por C6Digital, la médica clínica especializada en nutrición y obesidad presentó «Previum», un nuevo concepto enfocado en la longevidad saludable. Explicó por qué la balanza tradicional ya quedó obsoleta frente al análisis de la masa muscular, advirtió sobre los peligros del mal uso de los fármacos de moda como el GLP-1 y dejó consejos prácticos como los «snacks deportivos».

El paradigma de la atención médica está experimentando un giro rotundo hacia la prevención activa y el estudio personalizado de cada organismo. Para profundizar en esta tendencia, la señal televisiva C6Digital recibió en su espacio Wellness TV a la Dra. Mariana Barrio, médica clínica especializada en nutrición y obesidad, quien acaba de lanzar en la capital misionera Previum, un centro dedicado a la denominada medicina anticipativa.
«El concepto y el objetivo central es trabajar con gente sana, con pacientes sanos, previniendo enfermedades. Sabemos que las mujeres después de los 40 años y los hombres después de los 50 comenzamos a generar de a poquito diferentes patologías. La idea en Previum es detectarlas antes de que aparezcan y empezar a tratarlas para que tengas una longevidad saludable», introdujo la especialista.

El fin de la balanza: de la obsesión por el peso a la composición corporal
Uno de los puntos más firmes expuestos por la especialista radica en el cambio de criterio científico a nivel mundial respecto a los parámetros de salud nutricional.
Tras participar en los últimos congresos internacionales de la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad y el de la Asociación Americana de Diabetes, Barrio afirmó de manera tajante que el Índice de Masa Corporal (IMC) sirve para estadísticas poblacionales, pero falla a nivel individual.

«Nosotros hoy no hablamos de peso en número de balanza sino de porcentaje y de composición. Sacar balanza. El índice de masa sirve para población, pero para la persona es composición: ver cómo está el tejido graso, dónde está ubicado —si es superficial, profundo o dentro de los órganos— y ver cómo está el músculo», precisó.
En este sentido, encendió las alarmas sobre la sarcopenia (la pérdida de masa muscular relacionada con la edad):
«Cuando cumplimos más de 40 años, se van perdiendo normalmente de 300 a 400 gramos de músculo por año; en 10 años son 3 kilos de masa muscular.
El músculo es oro: es el sostén del cuerpo, el órgano metabólico que está gastando todo el tiempo y un liberador natural de hormonas del bienestar como la serotonina y la dopamina».
La tercera revolución médica y el peligro de las «micro dosis»

La Dra. Barrio catalogó el momento actual como una etapa histórica de la farmacología, comparando el impacto de los nuevos tratamientos contra la obesidad con hitos de la ciencia moderna.Hito HistóricoImpacto en la Salud Mundial
- PenicilinaTransformó radicalmente el tratamiento de las infecciones.
- EstatinasCambiaron el curso y la mortalidad de la enfermedad cardiovascular.
- Análogos de GLP-1La revolución actual que repara el sistema roto de hambre y saciedad.
«La obesidad es una enfermedad compleja y multifactorial. Con solo comer mejor y moverse, la biología del cuerpo apenas logra bajar y mantener entre un 3% y un 5% del peso inicial», detalló, validando el uso de fármacos de última generación.
«Lo que hacen estas hormonas inyectables es tranquilizar el cerebro, silenciar el ruido mental constante de pensar en la comida y enlentecer el vaciado gástrico, permitiendo que el alimento esté más tiempo dentro».
Sin embargo, lanzó una dura advertencia sobre las modas comerciales y las tendencias de internet: «No hay estudios ni evidencia científica que avalen el uso de ‘micro dosis’ semanales de GLP-1 para síntomas inflamatorios de la menopausia. Hay un uso indiscriminado», alertó.La especialista remarcó que están indicados estrictamente bajo control médico para pacientes con obesidad o sobrepeso asociado a comorbilidades.

«El peligro real se verá en cinco años: si una persona malversa estos medicamentos sin control, puede perder masa ósea y muscular de forma irreversible, comprometiendo el sostén del cuerpo», apuntó.
«Snacks deportivos»: cómo combatir el sedentarismo en la oficina
Frente a las jornadas laborales de ocho o doce horas sentados, la profesional propuso incorporar el concepto de snack deportivo o picoteo de movimiento, una alternativa ideal para quienes no disponen de tiempo o energía para asistir diariamente a un gimnasio.
1.Programar una alarma en el teléfono:Cada 60 minutos. Interrumpir la postura sedentaria de forma obligatoria en el ámbito laboral o doméstico.
2.Realizar pausas activas de fuerza: Duración: 3 a 5 minutos.Levantarse del asiento y ejecutar 10 sentadillas libres, 10 abdominales o empujes de brazos contra la pared.
3.Caminar o dar una vuelta:Estímulo cardiovascular. Aprovechar el corte para dar una vuelta rápida a la cuadra o utilizar las escaleras del edificio.
4.Complementar con la base recomendada:Meta semanal mínima. Sostener como piso saludable 90 minutos de fuerza (tres estímulos de 30 minutos) y 150 de cardio (media hora, cinco veces por semana).

«El cuerpo está hecho para el movimiento y todo suma. Si en tus ocho horas de oficina te movés cinco minutos por hora, al final de la jornada acumulaste entre 20 y 30 minutos de actividad física sin darte cuenta», explicó.

Para quienes deseen realizar un diagnóstico de su estado físico actual a través de estudios de bioimpedancia y esquemas de medicina anticipativa, la Dra. Mariana Barrio atiende en el edificio Tavia de Posadas (Roque Pérez 1360, esquina Roque Sáenz Peña), bajo reserva de turnos en las plataformas digitales del centro médico Previum.





