En tiempos donde la harina de mandioca, la fécula y la tapioca vuelven a ganar protagonismo en cafeterías, viandas saludables y preparaciones caseras, la nutricionista Natalia Geisser, fundadora de Naturalia, pasó por C6Digital para compartir opciones, cuidados y recomendaciones sobre un producto profundamente ligado a la identidad alimentaria de Misiones. La charla, conducida por Jorge Kurrle, combinó información nutricional, humor cotidiano y una mirada práctica sobre cómo incorporar este alimento sin caer en excesos.
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Kurrle abrió el intercambio desde una inquietud muy común: el miedo generalizado a las harinas. “A veces nos dicen dejá la harina, dejá el azúcar, como si fuera lo más fácil”, planteó el periodista. Natalia fue clara al marcar una primera definición:
“En una alimentación normal están sugeridas las harinas; el tema es elegir la mejor forma de consumirlas y no hacerlo en exceso”.
En ese sentido, explicó que si una persona no tiene celiaquía ni intolerancia al gluten, puede consumir pan, pastas o harinas, priorizando siempre las versiones integrales, con semillas o con mayor aporte de fibra.
El eje de la conversación pasó luego a la mandioca, un producto regional que hoy aparece en nuevas formas: chipas, canastitas, crepes, pizzas de embellú, tacos misioneros y preparaciones con tapioca. Natalia diferenció dos derivados: el almidón de mandioca, usado tradicionalmente para la chipa, y la tapioca, que surge de un proceso adicional sobre esa harina. Allí dejó una advertencia importante:
“La tapioca no tiene gluten, es una buena opción, pero tiene un índice glucémico elevado”.
Por eso, explicó, no conviene consumirla sola, como una tortillita simple, porque el cuerpo puede responder de manera similar a cuando recibe una harina refinada.
La recomendación central de la especialista fue acompañarla siempre con otros alimentos.
“Para que no eleve tanto el índice glucémico hay que aportar proteínas y fibra”, señaló Natalia.
En la práctica, eso significa preparar la tapioca con queso, huevo, pollo, carne o verduras. Una tortillita de tapioca con queso, lechuga y tomate; una pizza de embellú con salsa, queso y vegetales; o unos tacos con verduras y pollo pueden transformar una preparación simple en una comida más completa y equilibrada.

Jorge Kurrle llevó la charla al terreno cotidiano y preguntó si a esa tortillita se le podía agregar “mucho dulce de leche”. Natalia respondió con humor, pero también con una pauta clara: puede ser un postre ocasional, pero no debería ser la forma de arrancar la mañana. Allí remarcó otra definición:
“El desayuno o la primera comida del día debería cortar el ayuno con proteínas”.
Para quienes entrenan o tienen actividad física frecuente, recomendó reforzar todavía más ese aporte con alimentos que ayuden a sostener energía y masa muscular.
Otro concepto interesante que dejó la nutricionista fue el del almidón resistente. Explicó que alimentos como papa, batata, mandioca, arroz, fideos o incluso preparaciones con tapioca pueden cambiar su comportamiento nutricional si se cocinan y luego se enfrían en heladera entre 12 y 24 horas.
“Ese proceso convierte parte del almidón en fibra y sirve como alimento para los microorganismos buenos del intestino”, detalló.
También mencionó que algo similar puede hacerse con el pan: freezarlo, luego tostarlo y consumirlo como una mejor alternativa dentro de una alimentación ordenada.
La especialista también advirtió sobre el consumo excesivo de harinas refinadas. Según explicó, el problema no siempre está en la harina en sí, sino en la cantidad, la frecuencia y la falta de combinación con otros nutrientes.
“La harina blanca aporta carbohidratos, pero no demasiados nutrientes; por eso siempre conviene sumar verduras, proteínas o elegir versiones integrales cuando se pueda”, resumió.

Hacia el final, Kurrle llevó la charla a otro tema actual: los consejos nutricionales que circulan en redes sociales. Natalia pidió mirar siempre quién habla y desde dónde.
“Hay que ir a la fuente: no es lo mismo que recomiende un profesional de la salud a que lo haga alguien porque es fit o porque a esa persona le funcionó”, remarcó.
En tiempos de TikTok, reels e inteligencia artificial, insistió en la importancia de verificar si la información proviene de nutricionistas, médicos o fuentes profesionales.
La fécula de mandioca, entonces, no aparece como una moda vacía, sino como una oportunidad para revalorizar un producto misionero con nuevas formas de consumo. La clave, según Natalia, está en no idealizarla ni demonizarla: usarla con inteligencia, combinarla con proteínas y fibra, cuidar las porciones y adaptarla a cada persona. Porque comer regional también puede ser comer mejor, siempre que haya información y criterio en el plato.
Tres formas simples de reinventar la mandioca en la cocina misionera
- Canastitas de carne con masa de chipa
Natalia explicó una preparación hecha con almidón de mandioca, el mismo que se utiliza para la masa de chipa. Con esa base se arman pequeñas canastitas, que luego se rellenan con carne. Es una opción regional, sabrosa y práctica para presentar la mandioca de una manera distinta.

- Tacos o crepes de mbeyú
Otra de las propuestas fueron unos crepes o tacos preparados con tapioca y queso parmesano. La masa se cocina como una tortillita fina y luego se rellena con verduras o con una combinación de verduras y pollo. Natalia contó que los acompañan con una mayonesa de zanahoria y ajo, que les aporta cremosidad y sabor.

- Pizza de mbeyú
La tercera receta fue una pizza de mbeyú, también con base de tapioca y queso parmesano. Encima se le agrega salsa de tomate, queso cremoso, tomates cherry y otros ingredientes a gusto. Es una alternativa sin gluten, con identidad local, pero más completa si se acompaña con proteínas y verduras.

Natalia remarcó que la clave es no consumir la tapioca sola, porque puede elevar el índice glucémico. Por eso recomendó combinarla con queso, huevo, pollo, carne o verduras, para sumar proteínas y fibra.




