El proyecto impulsado por el diputado nacional Oscar Herrera Ahuad busca reducir la carga impositiva sobre un insumo clave de la dieta sin gluten. La iniciativa toma fuerza por su impacto social, por el beneficio indirecto sobre unos 10 mil productores y porque Misiones es la única provincia del país que produce industrialmente harina y fécula de mandioca. A esa movida legislativa se sumó además una gestión política directa del gobernador Hugo Passalacqua, quien pidió formalmente al ministro de Economía de la Nación, Luis “Toto” Caputo, la reducción de la alícuota del IVA al 10,5% para la harina de mandioca, con el objetivo de agilizar y cerrar filas en torno a una idea nacida en Misiones.
(Redacción C6Digital / Jorge Kurrle)

La reducción del IVA a la fécula de mandioca volvió a instalar en la agenda una discusión que excede por mucho a la economía regional. La propuesta impulsada por el diputado nacional por Misiones, Oscar Herrera Ahuad, pone en el centro un tema sensible para miles de familias: el costo de los alimentos aptos para personas celíacas. En esa línea, el proyecto apunta a corregir una asimetría impositiva sobre un producto esencial dentro de la dieta sin TACC y, al mismo tiempo, a fortalecer una cadena productiva profundamente ligada a la provincia.
La iniciativa cobra especial relevancia cuando se observa el universo al que puede beneficiar. En Argentina, la celiaquía alcanza a alrededor del 1% de la población, lo que equivale a unas 460 mil personas. En términos sanitarios y sociales, no se trata de un grupo menor ni de un consumo optativo: para quienes padecen esta condición, los alimentos libres de gluten no son una elección, sino una necesidad cotidiana. En ese contexto, la fécula de mandioca ocupa un lugar central en la elaboración de panificados, masas y múltiples preparaciones aptas.

Por eso, el proyecto misionero no se limita a una defensa sectorial. Busca también abrir una discusión sobre accesibilidad alimentaria. Si uno de los ingredientes más utilizados en la dieta celíaca carga con una presión impositiva alta, el resultado termina impactando de lleno en el precio final que paga el consumidor. La baja del IVA, en ese punto, aparece como una herramienta concreta para descomprimir costos sobre un alimento básico dentro del universo sin gluten.
El antecedente político y legislativo para ese planteo se remonta a 2006, cuando el Congreso de la Nación avanzó con una rebaja impositiva para la harina de trigo y el pan común. Aquel debate estuvo vinculado a la necesidad de corregir distorsiones en la cadena y contener el precio de un alimento esencial en la mesa argentina. Veinte años después, Misiones retoma esa lógica, pero trasladándola a otro terreno: el de un producto estratégico para la dieta celíaca y vinculado a una economía regional propia.
La otra cara del proyecto tiene fuerte raíz provincial. La cadena de la mandioca involucra a unos 10 mil productores y encuentra en Misiones un rasgo distintivo: es la única provincia argentina que produce industrialmente harina y fécula de mandioca. Ese dato le da a la iniciativa un peso adicional, porque la medida no solo podría generar alivio para consumidores que necesitan productos sin gluten, sino también impulsar una actividad que sostiene empleo, producción y arraigo en el territorio misionero.
A eso se suma un argumento que fortalece la viabilidad política del proyecto: el costo fiscal fue planteado como prácticamente nulo. Según lo expuesto por Herrera Ahuad, la incidencia rondaría apenas el 0,00053%, una magnitud ínfima si se la compara con el impacto potencial sobre la economía regional y sobre el acceso a alimentos específicos para personas celíacas. En otras palabras, el Estado resignaría una porción mínima de recaudación, pero podría habilitar un beneficio concreto y visible en dos planos al mismo tiempo.
Según lo expuesto por Herrera Ahuad, la incidencia rondaría apenas el 0,00053%, una magnitud ínfima si se la compara con el impacto potencial sobre la economía regional y sobre el acceso a alimentos específicos para personas celíacas.
En ese mismo sentido se inscribe la intervención de Passalacqua, que decidió reforzar la estrategia con un pedido formal al ministro Caputo para equiparar la situación de la harina de mandioca con la harina de trigo. La jugada política muestra una articulación entre la representación legislativa y la gestión institucional de la provincia para darle más volumen y velocidad a un reclamo que busca convertirse en decisión nacional.

Así, la propuesta de reducir el IVA a la fécula de mandioca logra reunir tres ejes en una sola discusión: salud, producción y equidad tributaria. Desde Misiones, el planteo no solo defiende una actividad que distingue a la provincia, sino que también interpela al Congreso y a la Nación sobre una realidad más amplia: la necesidad de que los alimentos esenciales para quienes viven con celiaquía dejen de estar tan condicionados por la carga impositiva. En tiempos donde cada punto de alivio en el precio cuenta, la mandioca misionera aparece como una producción local capaz de transformarse en respuesta social.
Desde Misiones, el planteo no solo defiende una actividad que distingue a la provincia, sino que también interpela al Congreso y a la Nación sobre una realidad más amplia: la necesidad de que los alimentos esenciales para quienes viven con celiaquía dejen de estar tan condicionados por la carga impositiva.




