En su editorial del programa El Ciudadano se Rebela, que se emite por las plataformas de C6Digital, el periodista Luis Huls observó que Misiones empieza a transitar una nueva etapa política. El escenario rumbo al 2027 aparece más abierto, más fragmentado y con movimientos que pueden modificar el mapa de poder construido durante las últimas dos décadas.

Uno de los datos centrales es el posible final del Frente Renovador como marca electoral. Después de 24 años, el tradicional sello no estaría en el cuarto oscuro y daría paso al Frente Encuentro Misionero, una nueva construcción que busca ampliar la convocatoria y sumar sectores que hasta ahora jugaron desde la oposición.
El cambio no parece ser solo de nombre. Responde también a un clima social distinto, atravesado por el desgaste de las estructuras tradicionales, el impacto del voto libertario y una demanda creciente de renovación en la forma de hacer política.
En ese tablero, el Partido Justicialista aparece como uno de los espacios con posibilidades de integrarse a la nueva arquitectura política provincial. También asoman conversaciones con sectores del PAyS y de la Unión Cívica Radical, especialmente aquellos que comparten una mirada crítica hacia el avance libertario.
Del otro lado, La Libertad Avanza buscaría competir sola, con la idea de capitalizar el voto de enojo y consolidarse como alternativa de poder en Misiones. Esa decisión podría dejar al PRO en una situación compleja, debilitado y sin un electorado propio claramente definido.
También aparecen otros actores en movimiento, como Ramón Amarilla y sectores empresariales que buscan construir una propuesta competitiva, con aspiraciones reales de disputar poder y no solamente participar del proceso electoral.
El punto de fondo es que el 2027 podría marcar el cierre de una etapa de hegemonía política en Misiones. Gane quien gane, el próximo gobernador difícilmente alcance los márgenes de poder de otros tiempos.
El poder ya no dependerá solamente de ganar una elección. El próximo gobierno deberá construir gobernabilidad todos los días, con diálogo, acuerdos, negociación y una oposición con mayor capacidad de incidencia.




