En diálogo con Luciana Amado Siry por C6Digital, la fonoaudióloga Natalia Zajaczkowski y la otorrinolaringóloga Gabriela Sosa Jost explicaron por qué la capacidad de escuchar es un proceso dinámico y no un «certificado per se» para toda la vida. Advirtieron sobre el peligro del aislamiento y su relación directa con la demencia, y ofrecieron pautas para proteger los oídos de ruidos cotidianos.

La audición es uno de los sentidos más determinantes para sostener procesos de comunicación efectivos y mantenernos conectados en el día a día. Sin embargo, suele ser un área relegada en los controles rutinarios de salud. Para profundizar en este eje, el espacio televisivo Wellness TV recibió a la Lic. Natalia Zajaczkowski (M.N. fonoaudióloga) y a la Dra. Gabriela Sosa Jost (M.N. otorrinolaringóloga), quienes desmitificaron tabúes culturales, analizaron el salto tecnológico en dispositivos de asistencia y remarcaron que el monitoreo debe acompañar al ser humano desde sus primeras horas de vida.
Un proceso dinámico: por qué los controles no terminan en la NEO
Uno de los conceptos centrales expuestos por las profesionales radica en romper la falsa creencia de que un estudio auditivo normal al nacer garantiza una audición perfecta para el resto de la vida.
«La audición, así como se puede evaluar en las diferentes etapas, también puede cambiar. Un estudio a los siete días de vida dice cómo está la audición hoy, pero no es un pronóstico. Por cuestiones genéticas tardías o enfermedades adquiridas que no se detectan de rutina, un bebé puede empezar a perder la audición al año de vida. Es algo dinámico», precisó la Lic. Zajaczkowski.
En la provincia de Misiones, el marco regulatorio actual establece un esquema de controles obligatorios que busca blindar las etapas críticas del desarrollo:
Primer control (Neonatal): Se realiza mediante Otoemisiones Acústicas (OEAs) a partir de las 24 o 36 horas de vida, extendiéndose el margen al primer, segundo y tercer mes de edad. Consiste en un testeo rápido y portátil que envía sonidos a través de un mini auricular para registrar el «eco» de respuesta de las células internas.
«No duele, no pincha y no sangra», afirmaron para tranquilidad de los padres.
Etapa escolar obligatoria: Por ley provincial, se exigen controles auditivos y oculares en salitas de 4 y 5 años (coincidiendo con el inicio de la lectoescritura), en cuarto grado (9 años) y en el ingreso al nivel secundario.

Las especialistas hicieron especial hincapié en la primera infancia, puesto que el habla y la audición están estrictamente concatenados.
«El nervio auditivo madura alrededor de los 7 años. Si un niño no habla o tiene problemas de conducta y aprendizaje —pasando por gabinetes de psicología o psicopedagogía—, lo primero que debe descartarse es una falla auditiva. El concepto anterior de ‘ya va a hablar, dale tiempo’, no va más», sentenció la Dra. Sosa Jost.
El desafío del diagnóstico: Hipoacusias del nervio vs. moco en el oído medioLa nota médica diferencial de la jornada radicó en entender cómo se altera el aparato auditivo y de qué manera impacta según la vía afectada.
Sosa Jost detalló que el organismo cuenta con dos mecánicas de escucha: la vía aérea (el sonido ingresa por el conducto externo) y la vía ósea (donde se aloja el caracol y el nervio auditivo).

El mayor desafío clínico no es la hipoacusia profunda bilateral (fácil de notar porque el niño no reacciona ante ruidos estridentes como la caída de una olla o el arranque de una moto).
«El verdadero reto es el niño que escucha mal de un solo oído o de ambos pero de manera parcial», advirtieron. Son pacientes que logran interactuar pero fallan en el dictado escolar o en áreas como lengua, arrastrando problemas de modulación y aprendizaje.

De los aparatos enormes a la conectividad total y el implante de los «100 años»
Afortunadamente, el avance biomédico transformó por completo los dispositivos de ayuda auditiva.
Los audífonos actuales redujeron sus dimensiones al mínimo, eliminaron las perillas manuales de regulación («rueditas») y poseen calibración automática inteligente que aísla el ruido exterior si el usuario sale a la calle. Además, cuentan con conectividad Bluetooth directa al teléfono celular y al sistema de audio del automóvil.

En jóvenes en edad escolar, se destaca el uso de micrófonos remotos. El docente coloca el dispositivo en su escritorio y su voz viaja de forma directa al audífono del alumno sentado al fondo, neutralizando el murmullo del aula.
Frente a pérdidas profundas del nervio, el Implante Coclear se posiciona como una solución revolucionaria:
«El implante consta de una parte interna colocada mediante cirugía que reemplaza la función de las células dañadas y envía la señal eléctrica directo al nervio auditivo; ese componente dura toda la vida, hasta 100 años. La parte externa es la que se va actualizando con la tecnología. Cambia vidas por completo», explicaron, ejemplificando el caso de una paciente docente de 49 años que recuperó la totalidad de la escucha dentro de su salón de clases.
A pesar de estos beneficios, las profesionales lamentaron que aún exista una «barrera cultural».
«Si a un hijo le recetan anteojos, los padres se los compran inmediatamente; pero si necesita audífonos, hay mucha más reticencia. Debemos entender como sociedad que ambos cumplen exactamente la misma función sensorial», reflexionaron.

Volumen, auriculares y «menores con brazos cortos»: las alertas de prevención
A nivel preventivo, la Lic. Zajaczkowski desmitificó que el uso de auriculares dañe por el simple hecho de utilizarlos, sino que responde a una ecuación crítica de dos variables: volumen de salida y tiempo de exposición.
Modelos intracanales: Los dispositivos que van insertados directamente en el conducto auditivo (como los AirPods o similares) proyectan el sonido de forma directa al tímpano, siendo más nocivos si se abusa de ellos. Las especialistas aconsejaron reemplazarlos o alternarlos con auriculares de «campana o copa» externos, que poseen una mejor distribución acústica.
Peligro en el gimnasio y cafés: Un síntoma claro de riesgo ambiental ocurre cuando la música de fondo impide interactuar de forma cómoda con la persona de al lado. «Cuando la música invade más de lo que podés compartir, pierde el sentido y daña», coincidieron.
El truco de los juguetes infantiles: Los juguetes de niños pequeños (muchas veces de fabricación genérica) suelen emitir ruidos excesivamente estridentes. Como los niños tienen los brazos más cortos, manipulan el juguete a una distancia críticamente cercana a sus oídos.
La recomendación de las expertas fue simple: tapar los parlantes de los juguetes con cinta adhesiva para atenuar la intensidad del sonido.

El aislamiento y su lazo directo con el deterioro cognitivo
Hacia el cierre del programa, se insistió en que una persona sin patologías auditivas previas debe realizarse un control de rutina una vez al año. Para quienes ya utilizan audífonos, los chequeos se aconsejan cada seis meses, principalmente porque estos usuarios tienden a acumular una mayor cantidad de cerumen en el conducto.
Cuidar la audición en la adultez es una de las llaves principales para garantizar una vejez activa y saludable.
«Hoy la expectativa de vida supera los 90 años con personas que trabajan, disfrutan y tienen amigos. El ser humano es un animal social. Si dejamos que un abuelo deje de escuchar, se frustrará de pedir que le repitan las cosas, la familia se enojará y terminará aislándose en sí mismo. La falta de estímulo auditivo está directamente ligada al deterioro cognitivo y la demencia senil. Cuidar los sentidos es cuidar nuestra mente», concluyeron.





