En una exposición cargada de definiciones políticas, referencias históricas y una fuerte apelación a la identidad provincial, Carlos Rovira volvió a marcar el rumbo de Encuentro Misionero como una construcción abierta, horizontal y con eje en la defensa de los intereses de la provincia.

El dirigente recordó que la política “sirve” cuando permite obtener resultados concretos. En ese sentido, destacó la condonación de casi 90 mil millones de pesos de una antigua deuda energética, con impacto directo en Emsa y en las cooperativas eléctricas. “Para eso sirve la moneda”, resumió, al explicar la importancia de contar con representación propia y capacidad de negociación frente al poder nacional.
Rovira sostuvo que Encuentro Misionero no debe entenderse solamente como una reunión física, sino como una búsqueda colectiva. Un espacio donde jóvenes, dirigentes, profesionales, productores, empresarios y ciudadanos puedan aportar ideas desde una identidad compartida. “Encuentro Misionero nació con la idea de volver a convocar a toda la sociedad misionera, sin distingo, de manera horizontal, sin jerarquías”, planteó.

En su lectura del presente, advirtió que la crisis económica atraviesa al país, la provincia y los hogares, pero remarcó que la palabra crisis no debe inmovilizar. Para Rovira, el primer paso es analizar con precisión los problemas y evitar repetir recetas que ya fracasaron. “La economía no alcanza para satisfacer a la mayoría”, señaló, y ubicó la mayor responsabilidad en las decisiones macroeconómicas nacionales, tomadas lejos de Misiones.
Uno de los pasajes más políticos de su intervención llegó cuando defendió el valor estratégico de los legisladores misioneros en el Congreso. Recordó que Innovación Federal cuenta con seis representantes nacionales y que, pese a ser un número menor frente a más de 400 legisladores, son buscados a la hora de construir gobernabilidad. Esa posición, dijo, permite sostener una relación “seria y respetuosa” con el Gobierno nacional, aun siendo opositores.

Rovira también trazó una metáfora potente: comparó el proceso político actual con el águila que, a mitad de su vida, debe romper su pico y renovar sus garras para seguir volando. “La Renovación caducó. Nació Encuentro Misionero. Que son ustedes”, expresó, para graficar una nueva etapa política que, según afirmó, deberá ser escrita por quienes participen del espacio.
En esa línea, dejó una definición central: aseguró que no buscará ninguna candidatura. “No voy a ser candidato a nada”, afirmó, al explicar que su decisión apunta a garantizar igualdad de condiciones dentro del proceso político. Su rol, indicó, será el de acompañar, aportar experiencia y sostener una construcción que permita definir los próximos liderazgos desde Misiones.
También hizo foco en el modelo económico que imagina para la provincia. Habló de Misiones como una tierra pequeña en territorio y población, pero rica en biodiversidad, agua, aire, suelo y conocimiento. Allí introdujo una de sus frases más ambiciosas: “Mi sueño y mi meta es que Misiones sea el Cantón Verde”, en referencia a un esquema de autonomía económica, tributaria y financiera similar al de los cantones suizos.
En ese marco, defendió la necesidad de avanzar hacia una zona diferencial aduanera y tributaria que permita competir en mejores condiciones con Paraguay y Brasil. Para Rovira, la fuerza política que surja de las próximas elecciones debe estar puesta al servicio de “los cometidos exclusivos de los misioneros” y no de órdenes emanadas desde Buenos Aires.

El dirigente también se refirió a la yerba mate y advirtió sobre la amenaza de permitir la mezcla con especies de Ilex paraguariensis importadas de otros países. Remarcó que Misiones concentra el 90% de la producción yerbatera y que la defensa del sector debe hacerse desde la provincia, cuidando la producción local y evitando decisiones que perjudiquen a los productores.
Sobre la economía nacional, planteó una mirada crítica. Dijo que no hay crecimiento real ni desinflación plena, sino una situación de “inflación leve” combinada con caída de la actividad. Afirmó que algunos sectores exportadores pueden mostrar expansión, pero que el resto de la economía “va para atrás”. Y dejó una definición clara: “El mejor termómetro de la economía está en los hogares”.
Hacia el final, Rovira recuperó obras de su trayectoria pública, como la construcción de avenidas en Posadas, el edificio municipal y el impulso inicial de la Costanera. Usó ese ejemplo para hablar de liderazgo, audacia y perseverancia: recordó que al comienzo la mayoría rechazaba la obra, pero luego terminó apropiándose de ella como uno de los grandes espacios públicos de la ciudad.
Muchas veces lo difícil o casi imposible hace bajar los brazos. Nunca se rindan. Nunca reemplacen el corazón. Audacia”, expresó, en uno de los tramos más enfáticos de su discurso.
La crónica de su intervención deja una idea de fondo: Rovira presentó a Encuentro Misionero como una nueva etapa política, con identidad provincial, autonomía de decisión y una convocatoria amplia para construir desde la tierra colorada. Una propuesta que busca diferenciarse de los partidos nacionales y que plantea, como eje central, que el futuro de Misiones debe definirse en Misiones.




