En una exposición cargada de datos, definiciones políticas y reclamos concretos, el diputado nacional Oscar Herrera Ahuad llevó al Congreso una defensa contundente del sector yerbatero misionero y cuestionó con dureza la falta de conducción, regulación y políticas activas para una de las economías regionales más importantes del país.
El exgobernador marcó de entrada que la crisis no puede explicarse solamente por los últimos meses. “Dos años y medio sin conducción son dos años y medio sin tomar decisiones”, planteó, al advertir que ese vacío dejó áreas sensibles del Inym sin funcionamiento pleno: calidad, inspección, extensión y asistencia técnica a productores. Para Herrera Ahuad, no se trata de una discusión administrativa, sino de una cadena productiva que mueve cerca de mil millones de kilos de hoja verde por año y que no puede quedar librada al abandono institucional.
El planteo tuvo un eje central: defender el rol del Instituto Nacional de la Yerba Mate como herramienta de equilibrio frente a los abusos de mercado. Herrera Ahuad recordó que el artículo 42 de la Constitución Nacional obliga a defender la competencia y controlar las distorsiones y posiciones dominantes. En ese marco, sostuvo que desconocer el rol del Inym implica también desconocer una arquitectura legal pensada para proteger a productores y consumidores.
También apuntó contra el argumento impositivo. Según explicó, una parte importante del precio final del paquete de yerba está atravesada por impuestos, pero remarcó que el 80% de esa carga corresponde a tributos nacionales. A la vez, subrayó que la producción primaria en Misiones no está gravada y no paga impuestos provinciales, buscando despejar responsabilidades locales sobre el costo que termina pagando el consumidor y sufriendo el productor.
El tramo más fuerte llegó con los números. Herrera Ahuad advirtió que, considerando los costos de producción publicados por el Inym, el sector productivo yerbatero podría enfrentar una pérdida estimada de 640 mil millones de pesos, equivalente a unos 460 millones de dólares en la zafra 2025/2026. La comparación fue directa: mientras el país busca atraer inversiones de 200 millones de dólares mediante el RIGI, Misiones estaría perdiendo por la yerba el equivalente a “2,5 o 3 RIGI anuales”.
La industria tampoco quedó fuera del diagnóstico. El diputado señaló que los principales molinos incrementaron su deuda bancaria en más del 53% durante 2025, sin contar la deuda comercial con proveedores. Es decir, el problema no golpea solamente al productor primario: atraviesa a toda la cadena yerbatera y expone una crisis de rentabilidad, financiamiento y previsibilidad.
Sobre las exportaciones, Herrera Ahuad fue cuidadoso: celebró la apertura de mercados, pero advirtió que exportar más no alcanza si se exporta con menos rentabilidad. Mostró que el precio promedio por tonelada cayó de 2.153 dólares en 2023 a 1.661 dólares entre enero y marzo de 2026, una baja que atribuyó al atraso cambiario y a la falta de una política activa que le permita al sector sostener competitividad real. 
En definitiva, la exposición dejó una definición de fondo: la yerba mate no puede ser tratada como una mercancía más dentro de un esquema de libre mercado sin regulación. Para Herrera Ahuad, detrás de cada kilo producido hay miles de familias, chacras, secaderos, cooperativas, molinos y pueblos enteros que dependen de una economía regional estratégica.
El mensaje fue claro: sin reglas, sin control y sin una política nacional que entienda la particularidad de Misiones, el mercado no ordena; concentra. Y cuando eso ocurre, el que paga primero es siempre el productor.




