En una nueva entrega de Espacio Wellness, conducido por Luciana Amado Siry en las plataformas de C6Digital, el abogado Diego Agustín Lafata, secretario de la Fiscalía Especializada en Ciberdelitos de Misiones, puso sobre la mesa una problemática que crece, muta y obliga a la Justicia a actualizarse de manera permanente: las estafas virtuales.
La charla comenzó con una aclaración clave: los ciberdelitos ya no responden únicamente a la imagen clásica del “hacker” que ingresa a un sistema con conocimientos informáticos sofisticados. Lafata explicó que la mayoría de los casos actuales se construyen sobre algo mucho más cotidiano y peligroso: la ingeniería social.

La gran mayoría de estas estafas virtuales, en verdad, son el cuento del tío hecho por teléfono”.
El especialista detalló que los estafadores investigan previamente a sus víctimas a través de redes sociales, buscadores y fuentes abiertas. Con esos datos, logran generar confianza, simular cercanía o presentarse como representantes de bancos, instituciones o incluso familiares. El objetivo es siempre el mismo: descolocar emocionalmente a la persona y hacerla actuar rápido.

Luciana compartió una experiencia reciente en la que un supuesto abuelo quiso pagar la cuota del gimnasio de su nieto, envió un comprobante falso y luego pidió con urgencia la devolución de una suma millonaria. A partir de ese ejemplo, Lafata explicó una de las modalidades más frecuentes: el falso depósito o transferencia errónea.
Si el dinero no impacta en nuestra cuenta, no tenemos por qué devolverlo”.

Esa frase resume una de las principales recomendaciones: no dejarse llevar por la presión. Según explicó, los estafadores suelen actuar en grupo. Uno se hace pasar por quien envió el dinero, otro por personal de seguridad y otro por representante del banco. La víctima queda atrapada en una secuencia de llamados que busca quebrar su capacidad de reacción.
Ellos trabajan con la urgencia: nos agarran en modo automático”.

Otro eje de la entrevista fue el phishing, modalidad mediante la cual se envían links falsos que simulan ser páginas de bancos, servicios o promociones. Al ingresar, la víctima carga sus datos creyendo que está operando en una plataforma real, pero en realidad entrega contraseñas o información sensible al estafador.
Lafata también aclaró que muchas veces no se trata de que “por hacer clic” alguien entra automáticamente al teléfono, sino de maniobras de engaño para que la persona descargue aplicaciones de acceso remoto o entregue información clave.

Nada es tan urgente como para que sea ya”.
Frente a una estafa consumada, el abogado fue directo: hay que denunciar. La presentación puede realizarse en la comisaría más cercana, en la Dirección de Cibercrimen de la Policía de Misiones, en la Fiscalía Especializada en Ciberdelitos o en la fiscalía correspondiente, porque el sistema está articulado para que la causa llegue al área competente.

También reconoció que seguir el rastro del dinero es una de las tareas más complejas. Aparecen cuentas falsas, números que no pertenecen a los verdaderos autores y las llamadas “cuentas mulas”. Aun así, remarcó que existen investigaciones que permiten reconstruir el recorrido de las transferencias.
Vamos siguiendo el caminito de hormiga hasta llegar al estafador”.

La conversación también abordó la exposición creciente en redes sociales, la suplantación de identidad, el robo de cuentas, los videos manipulados con inteligencia artificial y las dificultades para obtener respuestas rápidas de las plataformas digitales. En ese punto, Lafata advirtió que muchas veces la Justicia queda limitada por las políticas internas de empresas como Facebook o Instagram.
En el cierre, la entrevista dejó una advertencia concreta para la vida diaria: cuidar la información privada, desconfiar de lo demasiado fácil, activar métodos de verificación y no responder bajo presión. En tiempos donde el celular concentra cuentas bancarias, billeteras virtuales, tarjetas, redes y vida personal, la prevención se vuelve una herramienta indispensable.

“Hay que cuidar lo privado de lo público”.




