En una charla franca con el periodista Jorge Kurrle, el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas, Federico Panozzo, describió con crudeza el momento que atraviesa el comercio posadeño: caída del consumo, locales vacíos, deudas acumuladas, presión fiscal, embargos y una preocupación creciente por la instalación de un Duty Free Shop en la cabecera del puente internacional San Roque González de Santa Cruz.

La entrevista comenzó desde un lugar personal. Kurrle le preguntó por su propia empresa, afectada tiempo atrás por un incendio que golpeó fuerte la estructura productiva.
—¿Cómo anda tu negocio? ¿Se recuperó después del incendio? —preguntó Jorge.
Panozzo respondió que todavía no pudieron avanzar con la reconstrucción del sector de producción de fiambres y embutidos. La empresa continúa operando con otra unidad de negocio vinculada a la reventa de carnes, pero el golpe fue profundo: perdió el sector productivo y cinco camiones.
—¿Planifican restaurar ese lugar o todavía no? —insistió Kurrle.
La respuesta dejó ver el fondo del problema: volver a invertir en un contexto de consumo retraído obliga a pensar dos veces cada paso. “Estamos replanteando un poco el negocio”, explicó Panozzo, al señalar que hoy cualquier inversión debe mirar si realmente habrá demanda para sostenerla.

El dato más duro apareció enseguida. Tras el incendio y la imposibilidad de retomar la actividad fabril, alrededor de 30 trabajadores debieron desvincularse.
—¿Tuviste que despedir gente? ¿Cuánta gente tuviste que desprenderte? —preguntó Jorge.
—Alrededor de 30 personas —respondió Panozzo.
Ese caso particular sirvió como puerta de entrada a una situación mucho más amplia. Kurrle llevó la conversación al paisaje urbano de Posadas: locales disponibles, persianas bajas y carteles de alquiler que se multiplican en el centro y en distintas avenidas.
—Esta sensación de ver mucha oferta de alquileres en el centro o en algunas avenidas, ¿es porque hay más oferta o porque hay comercios que se cierran? —planteó el periodista.
Panozzo fue directo: son las dos cosas, pero lo que más preocupa es el cese de actividades. Según explicó, muchos comercios pequeños se quedaron sin espalda financiera, sin ventas suficientes y sin herramientas de acompañamiento para atravesar la crisis. En ese contexto, un embargo de ARCA puede convertirse en la estocada final: cuentas bloqueadas, imposibilidad de operar, atraso con proveedores y cierre inevitable.
La entrevista también abordó las líneas de crédito que podrían impulsarse a través del Banco Nación, con acompañamiento del Gobierno provincial. Kurrle preguntó si ese dinero en la calle podría ayudar a reactivar.
—Cuando hay créditos y dinero puesto en la calle, ¿se reactiva un poquito? ¿Por ese lado pasa, alcanza, no alcanza?
Panozzo reconoció que la herramienta suma, pero marcó un límite clave: muchos empresarios no se animan a tomar crédito porque no hay demanda. La pregunta que aparece es simple y brutal: si el comercio no vende, ¿cómo paga después la cuota?
“Los cañones deberían apuntar a refinanciar deudas, aplazarlas y dar herramientas para subsistir”, sostuvo.

Para Panozzo, el comercio acepta la competencia y entiende que hay un cambio de modelo económico, pero el problema es la velocidad del ajuste y las condiciones desiguales en las que debe adaptarse.
Luego llegó uno de los tramos más sensibles de la conversación: la competencia de Paraguay y la instalación del Duty Free Shop en Posadas.

Kurrle contó que observó largas filas de vehículos, incluso camionetas de alta gama, cruzando hacia Encarnación. También mencionó movimientos de suelo cerca del puente.

—Si esos movimientos son para hacer un duty, ¿para ustedes también es preocupante? —preguntó.
Panozzo confirmó la preocupación. Aclaró que la Cámara no está en contra de la inversión ni del desarrollo de un nuevo paseo comercial, pero sí cuestiona que se instale un competidor con beneficios impositivos que ningún comerciante posadeño puede alcanzar.
El planteo central es la desigualdad de condiciones: mientras los comercios locales pagan impuestos, tasas, cargas laborales y sostienen empleo distribuido en muchos locales, el Duty Free operaría con ventajas fiscales muy fuertes y en una ubicación estratégica.

—¿Cómo competimos? Es inviable —resumió Panozzo.
El presidente de la CCIP advirtió que rubros como indumentaria, perfumería, bebidas, electrónica y calzado podrían sufrir un impacto directo. Y puso un ejemplo sencillo: si una camisa importada llega con beneficios impositivos y una nacional carga con todos los costos internos, el consumidor elegirá la más barata.
Kurrle fue más allá y remarcó la ubicación del emprendimiento.
—Se ponen en la boca de salida. Es una posición privilegiada, ¿no?
Panozzo coincidió: el problema no es solo el Duty, sino el lugar, los accesos, la infraestructura y el beneficio fiscal. Por eso pidió acompañamiento del Gobierno municipal y provincial para buscar compensaciones o reglas más justas.

—¿Cuál sería el tipo de compensación? —preguntó Jorge.
La respuesta apuntó a un viejo reclamo misionero: un régimen aduanero especial o herramientas similares que permitan equilibrar la cancha. Para Panozzo, el tema ya no afecta solo a Posadas. Si se habilitan duty free en distintos pasos fronterizos terrestres, también podrían verse impactadas localidades como San Javier, Bernardo de Irigoyen y otros puntos de frontera.
“El comercio es el segundo generador de empleo de la provincia y no es un tema que podamos tomar a la ligera”, advirtió.

Hacia el final, Kurrle llevó la charla al clima interno de los comerciantes, esos grupos de WhatsApp donde se comparten preocupaciones, cierres, deudas y estrategias para aguantar.
—¿Cuál es el comentario predominante? Si te animás a hacer una síntesis bien apretada —preguntó.
Panozzo dejó una de las frases más fuertes de la entrevista: “El comerciante está fatigado”. Dijo que lo peor sería que el comerciante tire la toalla, deje de pelear por mejores condiciones, cierre su local y busque otra salida individual.

La imagen final que dejó la charla fue potente: un centro con menos locales, menos marcas, menos movimiento y menos empleo. Una ciudad que corre el riesgo de perder parte de su vida comercial cotidiana si no aparece una reactivación o una política que permita sostener a quienes todavía resisten.
Kurrle cerró con una reflexión propia: mientras las máquinas ya trabajan en la zona del puente, el comercio local mira con inquietud un escenario cargado de presiones. Paraguay por un lado, el Duty Free por otro, el consumo que no repunta, ARCA que embarga y un reclamo político que, según planteó, todavía no encuentra suficiente eco en los legisladores nacionales misioneros.
En definitiva, la entrevista dejó planteada una pregunta de fondo: ¿cómo puede competir el comercio posadeño si la cancha se inclina cada vez más en contra?




