En el bloque de autos de Cadena de Noticias, Jorge Kurrle volvió a dialogar con Horacio Sánchez sobre el presente del mercado automotor argentino, en una charla que partió de una pregunta directa: ¿el sector atraviesa una tormenta perfecta o una reconfiguración total?

La respuesta de Sánchez fue clara: mayo encendió una alerta roja. Según explicó, el dato más impactante fue la caída interanual del 25,6% en los patentamientos, con 41.921 unidades registradas en mayo de 2026 frente a las más de 56 mil del mismo mes del año anterior.

“Veníamos con alertas amarillas y en mayo apareció una alerta roja bastante fuerte”, señaló Sánchez, al advertir que no se puede analizar el mercado sin mirar también lo que ocurre con la industria, la fabricación, la oferta de vehículos y la forma en que las terminales están reacomodando sus estrategias.
Sin embargo, el especialista pidió no quedarse únicamente con el impacto del número mensual. Para él, la clave está en mirar el acumulado de los primeros cinco meses del año. Allí, el mercado registra 247.187 patentamientos, contra 273.819 del mismo período de 2025, lo que representa una baja del 9,7%.

“Ese es el número que hay que mirar”, sostuvo Sánchez. En su lectura, esa caída acumulada marca una contracción cercana al 2% mensual. Y ahí apareció uno de los puntos centrales del análisis: si el primer semestre cierra con una baja cercana al 12%, la pregunta es si el mercado podrá recuperar parte de esa pérdida en la segunda mitad del año.
Kurrle planteó la duda en vivo: “¿Podemos recuperar ese 2% mensual desde julio?”. Sánchez respondió que sí, aunque no por optimismo, sino por presión del propio mercado. La razón, explicó, está en el sobrestock.
“Las marcas van a tener que largar los autos antes de que lleguen las nuevas unidades”, afirmó.

Según su análisis, muchas terminales acumulan unidades modelo 2026 justo en la previa de un fuerte recambio de modelos previsto para 2027. Eso obliga a las concesionarias a salir con promociones agresivas, financiamiento y condiciones especiales.
En ese contexto, Sánchez remarcó que el consumidor argentino muestra una madurez mayor a la que muchas marcas todavía parecen no advertir.
“Hay consumo retenido porque sigue la expectativa de que los autos van a bajar más. Y algo de razón tiene la gente, porque lo demuestra el movimiento de las concesionarias”, explicó.

Las campañas ya empiezan a mostrar ese escenario: autos que se pueden retirar con una entrega inicial cercana a los 7 millones de pesos y planes de 12 o 24 cuotas fijas. Aunque muchas promociones se presentan como “sin interés”, Sánchez advirtió que el costo financiero siempre debe analizarse, pero reconoció que para quienes tienen un usado y algo de efectivo, pueden aparecer oportunidades concretas.
El punto de fondo es que el mercado no solo está vendiendo menos. Está cambiando. Y allí aparecen datos que van a contramano de una lectura puramente recesiva.

En mayo, el vehículo más vendido del país volvió a ser la Toyota Hilux, con 2.309 unidades patentadas. En segundo lugar se ubicó la Ford Ranger, con 1.672 unidades. Ninguna de las dos pertenece al segmento de autos económicos. Para Sánchez, ese dato muestra que, aun en un contexto de caída, el consumidor sigue valorando marca, respaldo, producto y valor de reventa.
“Ahí tenés una primera contramano del mercado”, señaló. La caída general existe, pero algunos productos sostienen una demanda fuerte porque logran justificar su precio frente al consumidor.

Otro caso que destacó fue el de la Ford Territory, que creció 54,9% interanual. Para Sánchez, ese fenómeno se explica por una lectura anticipada de Ford: producir en China, traer un SUV competitivo y ofrecer una relación entre precio, equipamiento y percepción de valor que el cliente entendió rápidamente.
“Eso es valor percibido: el consumidor siente que se lleva mucho más de lo que paga”, resumió.
El otro gran cambio aparece en la electrificación. Los autos eléctricos puros patentaron 647 unidades en mayo, con un crecimiento interanual del 611%. Allí BYD se consolidó como protagonista absoluto: el Dolphin Mini lideró con 396 unidades, seguido por el BYD Yuan Pro con 89. La marca china ya se queda con tres de cada cuatro eléctricos vendidos en el país y alcanzó el puesto 8 en el ranking general.

Sánchez explicó que el avance de BYD muestra el ingreso de nuevos jugadores y nuevas lógicas comerciales. También comparó el caso con el Chevrolet Spark eléctrico, que vendió 25 unidades, para marcar que no alcanza con tener un producto tecnológico: también pesa la estrategia de marca, el reconocimiento previo y la forma en que se comunica al consumidor.
En híbridos, el crecimiento también fue fuerte. En mayo se patentaron 6.392 unidades, con una suba interanual del 328%. La Ford Territory encabezó el ranking con 850 unidades, seguida por el BYD Atto 2 con 736, el Toyota Corolla Cross con 509, el BAIC BJ30 con 493 y el Toyota Yaris Cross con 430.

Para Sánchez, Toyota conserva una ventaja porque ya venía trabajando la tecnología híbrida desde hace años. “Marca conocida, tecnología conocida, se posiciona fácil”, explicó. Ford, en tanto, encontró en la Territory una forma de insertarse con fuerza en ese nuevo escenario. Otras marcas, advirtió, quedaron más rezagadas y ahora deberán reaccionar para no perder el tren.
La conversación también dejó espacio para el caso Nissan Kicks, al que Sánchez definió como un ejemplo de cómo una estrategia de producto puede confundir al cliente. Según explicó, Nissan no solo cambió el modelo: también lo reposicionó en una gama superior, con más tamaño, más equipamiento y un precio mucho más alto.
“El cliente que tenía una Kicks anterior y quería pasar a la nueva se encontró con una diferencia de 15 o 20 millones de pesos”, señaló.
Para Sánchez, el problema no fue únicamente el cambio de producto, sino la comunicación. “Nissan no cambió la Kicks: cambió su posición en el mercado. Y muchos clientes todavía no terminan de entenderlo”, sintetizó.

En paralelo, el escenario industrial también se mueve. Algunas terminales reducen producción o modifican su estrategia regional, mientras otras apuestan a exportación, electrificación, tecnología híbrida o alianzas con China. La baja de aranceles para vehículos de origen japonés y la mayor competencia importada agregan otro ingrediente a la discusión.
Por eso, Sánchez insistió en que el sector no enfrenta solo una baja de ventas. Lo que está ocurriendo es más profundo: una transformación estructural del mercado automotor argentino.

El consumidor espera, compara, exige más equipamiento, mira el financiamiento, evalúa el valor de reventa y ya no responde automáticamente al mensaje de “comprá ahora porque no va a bajar más”. Del otro lado, las marcas intentan liquidar sobrestock, preparar nuevos lanzamientos y acomodarse a un mercado donde la competencia tecnológica y de precios será cada vez más intensa.
“Todo lo que veamos de estrategia de acá en más tiene un objetivo: sacar lo que sobra”, resumió Sánchez.
La síntesis del bloque dejó una conclusión clara: el segundo semestre puede mostrar una recuperación en patentamientos, pero no necesariamente porque el mercado esté fuerte, sino porque las terminales y concesionarias necesitarán mover stock antes de la llegada de los nuevos modelos.
La industria automotriz argentina, entonces, queda parada ante una doble lectura. Por un lado, una caída que preocupa. Por el otro, una oportunidad de transformación. Entre promociones, sobrestock, autos eléctricos, híbridos, pickups líderes y marcas chinas ganando espacio, el mercado ya no se ordena como antes.
La pregunta que planteó Kurrle al inicio sigue abierta: ¿tormenta perfecta o reconfiguración total? Para Sánchez, la respuesta parece estar en el medio. Hay crisis, pero también hay un cambio de época. Y las marcas que mejor lo entiendan serán las que logren mantenerse en carrera.










