Una encuesta nacional de la consultora Zuban Córdoba muestra que el 61,9 por ciento de la población cree que el femicidio de Agostina Vega refleja una problemática generalizada en la sociedad. Además, el 92,6 por ciento se manifestó a favor de la creación de un registro público de ofensores sexuales.

A 11 años de la irrupción del movimiento Ni Una Menos en las calles argentinas, un relevamiento realizado por la consultora Zuban Córdoba entre el 1 y el 3 de junio sobre una muestra de 1.200 casos revela que una amplia mayoría de la población considera que la violencia contra las mujeres constituye un fenómeno estructural y que no responde a simplemente a “hechos aislados”.
El grito por Ni Una Menos se escucha en todo el país
Uno de los ejes del estudio estuvo centrado en el caso de Agostina Vera, la joven cordobesa de 14 años que apareció asesinada el último fin de semana. De esta manera, el femicidio fue utilizado como referencia para indagar la percepción social sobre la violencia machista.
Ante la pregunta de si ese caso refleja un problema generalizado de violencia contra las mujeres en la Argentina, el 61,9 por ciento respondió afirmativamente, mientras que el 35,4 por ciento sostuvo que no y apenas el 2,7 por ciento dijo no saber.
Los datos muestran además diferencias significativas según el género. Entre las mujeres, el 74,7 por ciento considera que el caso expresa una problemática extendida en la sociedad, mientras que entre los hombres ese porcentaje desciende al 48,4 por ciento. En este último grupo, las respuestas aparecen prácticamente divididas: el 49,3 por ciento considera que no se trata de un fenómeno generalizado.
Una problemática que la mayoría considera estructural
La encuesta también indagó sobre cómo perciben los argentinos la violencia contra las mujeres en términos generales. El resultado es contundente: el 72,2 por ciento la define como un problema estructural de la sociedad.
En contraste, el 21,4 por ciento considera que se trata de casos aislados, mientras que apenas el 3,6 por ciento sostiene que no es un problema relevante. Otro 2,8 por ciento manifestó no tener una posición definida.
Nuevamente aparecen diferencias importantes entre mujeres y varones. Entre las primeras, el 84,2 por ciento considera que la violencia de género tiene raíces estructurales. Entre los hombres, aunque sigue siendo la posición mayoritaria, el porcentaje cae al 60,1 por ciento.
La distancia entre ambos grupos también se observa en quienes entienden que se trata de episodios aislados. Esa mirada alcanza al 30,6 por ciento de los hombres y al 12,1 por ciento de las mujeres.
Los resultados reflejan que, pese a los discursos que en los últimos años intentaron relativizar o cuestionar la existencia de desigualdades de género, una mayoría social continúa identificando la violencia contra las mujeres como una problemática profunda y persistente.
Amplio consenso a favor de un registro público de ofensores sexuales
El punto de mayor acuerdo registrado en toda la encuesta está vinculado a la posibilidad de crear un registro de dominio público de ofensores sexuales en la Argentina. Ante esa consulta, el 92,6 por ciento de los encuestados se manifestó a favor de la medida. Apenas el 3,5 por ciento respondió negativamente y el 3,9 por ciento señaló no tener una opinión al respecto.
El apoyo atraviesa a ambos géneros. Entre las mujeres, la iniciativa alcanza una adhesión del 95,2 por ciento, mientras que entre los hombres obtiene el respaldo del 90,3 por ciento.
Se trata del dato de mayor consenso de todo el estudio y muestra que, más allá de las diferencias existentes sobre el diagnóstico de la violencia de género, existe un acuerdo ampliamente mayoritario en torno a la necesidad de fortalecer herramientas de prevención y control frente a delitos sexuales. (Página 12)










