La historia de los seis hermanitos que dejaron el hogar convivencial para comenzar una nueva vida junto a una familia adoptiva volvió a poner en primer plano una palabra simple, pero enorme: amor. En diálogo con Jorge Kurrle en las plataformas de C6Digital, la jueza de Familia N° 3 de Posadas, Dra. Elisabeth Inés Kiczka, compartió detalles de un proceso que emocionó al juzgado, al hogar y a todos los que siguieron de cerca el caso.
El amor los encontró juntos: seis hermanos inician una nueva etapa en familia

“Este es el principio de todo”, remarcó la magistrada al explicar que los niños viajaron con una resolución de guarda con fines de adopción y autorización de viaje. La guarda tendrá un plazo inicial de seis meses, período en el que la familia y los chicos deberán acomodarse, adaptarse y empezar a construir una rutina compartida.
La jueza contó que la llegada de los seis hermanos a su nuevo hogar fue profundamente emotiva. Los esperaban los abuelos y una familia grande, que los recibió en un clima de celebración.
“Ahora comienza la realidad: tienen que empezar la escuela, acomodarse en su ciudad, en su casa, en su nueva vida”, señaló.

Durante la entrevista, Jorge Kurrle destacó el compromiso humano del juzgado, que recibió a los chicos con globos, carteles y un ambiente de fiesta. Kiczka explicó que esa emoción fue compartida por todo el equipo porque detrás de ese momento hubo “un trabajo arduo”: primero se buscó la posibilidad de que los niños permanecieran con algún integrante de la familia ampliada; luego se recurrió al registro de adoptantes provincial y nacional; y finalmente se apeló a una convocatoria pública.
“En la lista de adoptantes no había gente dispuesta a adoptar a seis hermanos”, explicó la jueza. Por eso, luego de varios intentos, el caso tomó visibilidad pública.
“Yo creo mucho en que hay que llegarle al corazón a la gente”, expresó, al reconocer que la difusión fue clave para encontrar una familia dispuesta a recibirlos juntos.
Uno de los momentos más sensibles fue cuando la magistrada habló de la madurez de los niños. Según relató, todos comprendían que estaban conociendo a una familia para una posible adopción. “Ellos tenían muy clara la situación”, dijo. También contó que los chicos estaban preparados emocionalmente porque en el hogar convivencial venían trabajando el tema con acompañamiento profesional.
La jueza reveló que la nena mayor cargaba con una preocupación muy fuerte: la posibilidad de que los hermanos fueran separados. “Yo creo que ella tenía en sus hombros a sus hermanos como mamá, y también el tema de qué iba a pasar con ellos”, expresó. Por eso, cuando conoció al nuevo papá y lo abrazó, la escena conmovió a todos.
“Ayer lloramos todo el día”, reconoció.

Kurrle también planteó la importancia de mirar más allá de la idea tradicional de adopción de bebés. La jueza coincidió y pidió abrir la mirada hacia niños más grandes y adolescentes.
“Hay que difundir mucho el tema de la adopción de chicos más grandes, porque es una historia diferente a adoptar un bebé, pero es hermosa”, sostuvo.
En esa línea, Kiczka remarcó que muchas veces el miedo nace del desconocimiento. “Los más grandes son los que más cuestan en adopción”, explicó, y agregó que también pueden generarse familias desde vínculos distintos, pero igualmente profundos. “Se pueden dar historias muy lindas”, afirmó.
La entrevista también permitió dimensionar el trabajo cotidiano del Juzgado de Familia. La magistrada contó que su equipo está integrado por unas 40 personas y que diariamente se realizan audiencias, visitas a hogares, informes, seguimientos y abordajes interdisciplinarios. “Se trabaja arduamente”, resumió.
Hacia el final, la jueza agradeció la difusión del caso y dejó una invitación a quienes quizás nunca pensaron en adoptar.
“Si hay alguien que se siente solo, que piense. Puede acercarse, conocer, generar un vínculo y planteárselo”, expresó.

Jorge Kurrle cerró la entrevista con una reflexión cálida, propia de una historia que atravesó la agenda nacional desde Misiones: hay procesos judiciales, expedientes, resoluciones y plazos; pero detrás de todo eso hay niños esperando una oportunidad, equipos que trabajan con compromiso y familias que pueden animarse a cambiar una vida.
“Lo único que nos salva acá es el amor por sobre todas las cosas”, resumió Kurrle, emocionado por una historia que no termina con la salida del hogar, sino que empieza ahora: con seis hermanos juntos, una familia que los esperaba y una nueva etapa marcada por la esperanza.




