En una entrevista realizada por Jorge Kurrle en Cadena de Noticias / C6Digital, Samuel Rubén Doichele contó detalles de una experiencia social que crece en Colonia Wanda y que combina trabajo, reciclado, producción, contención y rehabilitación. El proyecto del Agrocamping hoy reúne a 57 personas en proceso de recuperación, mientras registra una lista de espera que sorprende: “más de 1.700 solicitudes para ingresar”.

La charla comenzó con el tono ameno que caracteriza a Kurrle, quien le preguntó cómo prefería que lo llamaran: Samuel o Rubén. A partir de ahí, el diálogo fue revelando una historia atravesada por la vocación social, la fe y una estructura comunitaria que, según su propio impulsor, no funciona como un centro médico de rehabilitación, sino como un espacio productivo, educativo y recreativo.
“Los chicos del Agrocamping están organizando la primera fiesta provincial con el nombre Recicla Diversión”, explicó Doichele.
El objetivo es claro: juntar fondos para comprar herramientas. La necesidad es concreta: hoy, según relató, tienen “una motosierra para 50 personas”, una imagen que resume el esfuerzo cotidiano de un lugar que trabaja con más voluntad que recursos.
Jorge Kurrle marcó uno de los datos más fuertes de la entrevista al escuchar la cantidad de personas que esperan una oportunidad. “¿700 personas tenés en la lista?”, preguntó sorprendido. Samuel corrigió enseguida: “1.700”. La mayoría, dijo, atraviesa problemas de consumo problemático, aunque también reciben casos vinculados a depresión.
El Agrocamping cuenta con 5,5 hectáreas y allí se trabaja con materiales reciclados, construcción, carpintería, metalúrgica, producción de alimentos y asistencia a personas necesitadas. Samuel explicó que muchos de los integrantes ya tenían oficios antes de caer en el consumo: “La mayoría de los chicos ya tienen su profesión de constructor, electricista y saben construir”. Por eso, el trabajo no aparece solo como una tarea: aparece como una herramienta de recuperación.
La mayoría de los chicos ya tienen su profesión de constructor, electricista y saben construir”.
Kurrle también puso sobre la mesa una pregunta sensible: cómo se asume la responsabilidad de trabajar con personas con adicciones. Doichele respondió que quienes ingresan son mayores de edad, lo hacen por voluntad propia y pasan a integrar una asociación civil. “No son pacientes ni empleados, son integrantes de la asociación”, remarcó. Esa definición, explicó, forma parte del primer acto de responsabilidad que se les propone a quienes llegan buscando salir de una situación límite.
Uno de los tramos más humanos de la nota llegó cuando Samuel explicó que su preocupación no está puesta únicamente en quienes consumen, sino también en sus familias. “No me preocupo por ellos, me preocupo más por los hijos de ellos y por las madres”, dijo. Para él, recuperar a una persona también significa devolverle esperanza a una madre y futuro a los hijos.
No me preocupo por ellos, me preocupo más por los hijos de ellos y por las madres”,
Kurrle observó que en el lugar no solo hay jóvenes, sino también adultos con años de consumo, incluso personas con hijos. Esa mirada permitió mostrar otra dimensión del proyecto: no se trata solo de contener una crisis individual, sino de intentar recomponer vínculos familiares y responsabilidades perdidas. En ese sentido, Samuel contó que también trabajan para que los integrantes puedan volver a ayudar a sus hijos, porque muchas veces, cuando están atravesados por la adicción, “en vez de ayudarle a sus hijos, solo pelean o nunca les pasan mantención”.
Consultado sobre las recaídas y los momentos críticos, Samuel contó que muchas veces lo llaman de madrugada cuando alguien quiere irse. Vive a dos kilómetros del lugar, por camino de tierra, y suele llegar en moto para conversar. Según explicó, aprendió que en esos momentos no sirve imponer, sino escuchar. “Le digo: sí, yo te llevo, pero mañana”, relató. Muchas veces, al día siguiente, la persona ya está trabajando y superó el impulso de abandonar.
La fe también ocupa un lugar central en su relato. “Tenemos el contacto de la persona más importante del mundo, que es Dios”, afirmó. En el Agrocamping oran todos los días y, según Samuel, esa dimensión espiritual sostiene buena parte del trabajo cotidiano.
Tenemos el contacto de la persona más importante del mundo, que es Dios”,
Pero no todo es emoción. Doichele también apuntó contra las dificultades burocráticas. Dijo que no piden plata al Estado, sino reglas claras para poder funcionar. Señaló trabas tanto del municipio como de la provincia y aseguró que hay interesados en colaborar desde Europa, pero que necesitan garantías institucionales. “No pedimos fondos, no pedimos plata al Estado, solo pedimos los requisitos”, sostuvo.
En ese tramo de la entrevista, Jorge Kurrle lo llevó también al terreno político y le preguntó por su vínculo con La Libertad Avanza, teniendo en cuenta que Samuel había acompañado y trabajado para que Javier Milei llegara a la Presidencia. La respuesta fue directa: reconoció que votó a Milei y que militó esa esperanza, pero admitió que hoy se siente profundamente decepcionado. “Hoy me da vergüenza decir que soy libertario”, sostuvo, al marcar distancia con sectores que, según su mirada, no respondieron a las expectativas ni se acercaron a acompañar una tarea social como la que impulsa en el Agrocamping.
“Hoy me da vergüenza decir que soy libertario”,
Samuel aclaró que espera que Milei termine su mandato, pero dejó en claro que su balance actual es crítico, especialmente por lo que observa en Misiones. “Hay cosas que Milei sí hizo bien, pero acá en Misiones vamos para el lado de los quinotos”, expresó. La frase quedó como una de las más fuertes de la entrevista, porque salió de alguien que no habló desde la vereda de enfrente, sino desde la decepción de quien había acompañado ese proceso político.
“Hay cosas que Milei sí hizo bien, pero acá en Misiones vamos para el lado de los quinotos”,
La entrevista también mostró cómo se sostienen en lo cotidiano. Hay deudas con mercados y ferreterías, pero también una red solidaria que aparece cuando más hace falta. Samuel contó que empresas, vecinos, familiares y particulares colaboran con madera, chatarra, neumáticos, comida o trabajo. Sin embargo, mantiene una regla: “Nada es gratis”. Si alguien no quiere cobrar, desde el Agrocamping buscan devolver esa ayuda asistiendo a un anciano, una escuela o una familia necesitada.
Ese lema fue retomado por Jorge Kurrle al cierre de la nota, al destacar que toda ayuda, promoción o publicación tiene un costo y que, como mínimo, debe existir reconocimiento. En ese sentido, valoró el trabajo de Samuel como una experiencia que combina emprendedurismo, compromiso social y devolución comunitaria.
Este fin de semana, el Agrocamping realizará la primera edición de Recicla Diversión, con cena a la canasta, juegos, influencers, campeonatos de fútbol, concursos, asado y actividades construidas con materiales reciclables. También habrá un premio especial para quien junte más botellas vacías, porque la fiesta también busca mostrar que del reciclado puede nacer trabajo, comunidad y alegría.
La historia de Samuel Doichele impacta porque nace lejos de los grandes discursos y cerca de los problemas reales. En un tiempo donde abundan diagnósticos, él eligió armar un espacio donde la respuesta es trabajar, reciclar, producir y acompañar. Como reflexionó Jorge Kurrle al finalizar la entrevista, no debe ser fácil sostener un lugar así: hace falta vocación, temple y una decisión profunda de ayudar donde muchos prefieren mirar para otro lado.
Redacción: Jorge Kurrle / C6Digital
www.noticiasdel6.com




