La desaceleración de la inflación comenzó a reflejarse en el bolsillo de los argentinos y en mayo el gasto de los hogares creció un 0,7% respecto de abril. Sin embargo, la mejora todavía no alcanza para reactivar el consumo masivo, que continúa en niveles bajos y evidencia que las familias mantienen la cautela al momento de comprar productos de uso cotidiano.
De acuerdo con el relevamiento, la menor suba de precios permitió una leve recuperación del gasto, aunque el comportamiento del consumo sigue lejos de mostrar un repunte sólido. El escenario refleja que, pese a la desaceleración del IPC, muchos hogares continúan priorizando gastos esenciales y limitando las compras.
Entre los rubros que registraron mayores aumentos en el gasto se ubicaron vivienda, alquileres y servicios públicos, mientras que indumentaria, transporte y recreación mostraron una disminución.
Los datos reflejan que la desaceleración de la inflación comienza a generar cierto alivio en el poder de compra, pero todavía no logra traducirse en una recuperación sostenida del consumo masivo, uno de los principales indicadores de la actividad económica.




