En una nueva emisión de Espacio Wellness, conducido por Luciana Amado Siry en las plataformas de C6Digital, las invitadas fueron Johana Gagliardi, instructora de yoga e impulsora de Ikigai, y Antonella María Kurday, psicopedagoga. La charla puso el foco en el bienestar infantil, la regulación emocional y la necesidad de brindar herramientas concretas desde edades tempranas.
Luciana abrió el programa con una reflexión sobre la vida cotidiana y sus tensiones. Señaló que el objetivo del espacio es acercar información de calidad y herramientas que ayuden a transitar de manera más liviana los momentos difíciles. En ese marco, presentó a las invitadas y destacó la importancia de pensar el bienestar desde el cuerpo, la mente y las emociones.
Johana contó que desde Ikigai trabajan con propuestas orientadas al equilibrio, la introspección, el movimiento y el cuidado del cuerpo como templo. Para ella, aprender a respirar, moverse y conectar con el presente es clave en medio de una vida atravesada por la vorágine, el multitasking y la desconexión.

La primera propuesta presentada fue una actividad abierta y gratuita en Villa Mercedes, con talleres de meditación, ashtanga yoga, static dance, tarot al paso, astrología, presentación de libro, cacao y espacios de encuentro. Luciana destacó que muchas veces acercarse desde la curiosidad permite descubrir nuevas herramientas para el bienestar.
Luego, la entrevista se centró en el taller de regulación emocional para niños y adolescentes, organizado por Johana y Antonella. La psicopedagoga explicó que la propuesta surgió a partir de su experiencia en integración escolar y consultorio, donde observa a diario chicos que se bloquean ante un examen, se aíslan en los recreos, reaccionan con violencia o no logran expresar lo que sienten.
Luciana le preguntó cómo se trabaja con los niños cuando no encuentran palabras para explicar lo que les pasa. Antonella señaló que el primer paso es reconocer la emoción: saber si hay enojo, tristeza, frustración, miedo o nervios. La idea del taller no es invalidar lo que sienten, sino darles herramientas para comprenderlo y regularlo.

Durante la charla, también se habló de la importancia de que los adultos aprendan primero a gestionar sus propias emociones. Johana remarcó que nadie puede transmitir herramientas que no tiene, y que muchas veces madres, padres, docentes o cuidadores también necesitan formarse para acompañar mejor a las infancias.
El taller se realizará en dos jornadas, el 13 y el 27 de junio, con cupos limitados y grupos divididos por edades: de 7 a 9 años, de 10 a 12 y de 13 a 16. La propuesta incluirá respiración, yoga, juegos, dinámicas de roles, escritura, dibujo y ejercicios para identificar en qué parte del cuerpo se manifiestan las emociones.

Antonella explicó que el trabajo grupal es fundamental porque permite que los chicos se sientan acompañados por otros que atraviesan situaciones similares. Muchas veces, dijo, los niños creen que lo que les pasa es algo exclusivamente propio, cuando en realidad otros también sienten miedo, enojo, vergüenza o frustración.
Otro de los temas fuertes fue el impacto de las redes sociales y el acceso temprano a pantallas. Luciana planteó que niños de 10 años ya conviven con Instagram o TikTok, con comparaciones irreales sobre cuerpos, vidas y modelos de éxito. En ese sentido, las invitadas remarcaron la necesidad de recuperar el aburrimiento como espacio creativo, de juego, lectura e imaginación.

La respiración apareció como una herramienta simple y poderosa. Johana explicó que respirar de manera consciente ayuda a oxigenar el cerebro, calmar el cuerpo y regular emociones. Luciana coincidió y contó que muchas veces una pausa de respiración puede cambiar el estado interno tanto en niños como en adultos.
Hacia el cierre, Luciana felicitó a las invitadas por mirar más de cerca a las infancias y pensar en los niños como los adultos del futuro. La propuesta dejó una idea clara: cuanto antes se enseñen herramientas emocionales, más fácil será construir personas capaces de reconocer lo que sienten, expresarlo y atravesarlo de manera saludable.

Espacio Wellness volvió a abrir una conversación necesaria: educar emocionalmente no es un lujo, sino una herramienta vital para vivir mejor.




