En el bloque Conexiones, la conductora Romina Rivero entrevistó a María Laura Krieger, emprendedora y artista, quien compartió su experiencia vinculada al mundo del emprendimiento, la creatividad y los desafíos de sostener distintos proyectos laborales al mismo tiempo. Durante la charla, la invitada repasó momentos de su historia personal, desde sus primeras ventas en la infancia hasta la construcción de sus actuales actividades vinculadas a la restauración de muebles, el arte y la atención al público. Además, reflexionó sobre la importancia de la disciplina, los vínculos y la planificación para quienes buscan iniciar un emprendimiento.
Krieger relató que su interés por emprender comenzó desde muy chica, cuando encontró materiales guardados por su padre y decidió fabricar pulseras y collarcitos para vender en su barrio. “Yo también quiero hacer pulseritas y collarcitos”, recordó sobre aquel momento. Según explicó, esa experiencia le permitió descubrir que disfrutaba tanto del proceso creativo como del vínculo con las personas que compraban sus productos.
Durante la entrevista, también recordó que en la adolescencia continuó buscando formas de generar ingresos junto a una amiga, con quien elaboraban tortas caseras para vender y así costear salidas y compras personales.

Siempre tuve esa alma creativa”, expresó. Además, señaló que muchas de sus iniciativas nacieron a partir de la necesidad de contar con dinero propio para cubrir gastos y actividades cotidianas.
La emprendedora comentó que desde pequeña asistió a talleres de manualidades donde aprendió distintas técnicas vinculadas a pintura, restauración, cestería y artesanías. Más adelante, mientras estudiaba en Buenos Aires, retomó algunas de esas actividades para desconectarse de las obligaciones académicas y reencontrarse con un espacio personal ligado al arte. “Me vuelvo a conectar con mi lado creativo”, afirmó.
Otro de los temas abordados fue el crecimiento de su trabajo artístico durante la pandemia. Krieger explicó que comenzó a compartir en redes sociales cuadros y restauraciones de muebles que realizaba en su tiempo libre, situación que derivó en nuevos pedidos y clientes. “Sin querer nace este emprendimiento de pintar cuadros y restaurar muebles”, señaló. Paralelamente, continuó trabajando en una ortopedia, actividad que mantiene hasta la actualidad.

En ese sentido, la entrevistada destacó que muchas veces las personas romantizan el hecho de emprender y lo asocian únicamente con libertad laboral. “No es color de rosa”, sostuvo al referirse a las exigencias económicas y al tiempo que demanda sostener un proyecto propio. Además, recomendó combinar emprendimientos con trabajos estables hasta lograr una estructura económica más sólida.
Krieger también remarcó la importancia de construir una identidad propia dentro de cada proyecto y diferenciarse de la competencia a través de la atención al cliente y la experiencia ofrecida. “El cliente no me va a buscar a mí, yo tengo que salir a conquistarlo”, afirmó. Según explicó, generar cercanía, escuchar al consumidor y ofrecer pequeños detalles son aspectos fundamentales para sostener vínculos a largo plazo.
Por último, reflexionó sobre la necesidad de reinventarse constantemente y animarse a enfrentar nuevos desafíos. “Siempre fui una persona de desafiarme y reinventarme”, manifestó. A lo largo de la entrevista, insistió en que cada experiencia, incluso las negativas, pueden convertirse en herramientas de aprendizaje para el crecimiento personal y profesional.




