El Salón de las Dos Constituciones de la Cámara de Representantes fue sede de una jornada abierta impulsada por Crear Medicina Reproductiva. Las doctoras Mariana Rigna y Carolina Goetze explicaron la urgencia de capacitar a profesionales de diversas áreas para encender «luces de alarma» a tiempo y abordaron el impacto de postergar la maternidad.
En el marco de la Semana Mundial de la Fertilidad, la Legislatura misionera se transformó en el epicentro de un debate clave para la salud pública de la provincia. A través de una jornada abierta impulsada por Crear Medicina Reproductiva, profesionales de múltiples disciplinas, agentes del sistema sanitario y la comunidad en general se dieron cita en el Salón de las Dos Constituciones para profundizar en el diagnóstico, la prevención y el fortalecimiento de los canales de derivación temprana en medicina reproductiva.

El encuentro contó con las disertaciones de las especialistas Mariana Rigna y Carolina Goetze, quienes antes de dar inicio a las ponencias dialogaron con la prensa sobre el ambicioso objetivo de la convocatoria: tejer una red de trabajo que involucre a todo el arco sanitario de la provincia.
El objetivo: una red de contención antes de la consulta especialistaLas profesionales remarcaron que el evento no se pensó desde un enfoque puramente técnico, sino estratégico. El propósito fundamental es brindar pautas concretas a médicos no especialistas para que la intervención sea oportuna.
«La idea de esta jornada es llegar a formar una red de trabajo, porque nosotros somos el centro especialista, pero necesitamos trabajar en conjunto con todos los especialistas de la provincia. Queremos darles los tips y los signos de alerta para poder derivar en el mejor momento y que el paciente no llegue tarde a la consulta», explicaron.

En ese sentido, ampliaron la convocatoria más allá de los ginecólogos, extendiéndola a pediatras, médicos clínicos, urólogos, endocrinólogos, nutricionistas y psicólogos.
«La infertilidad no empieza con la consulta o con los años de búsqueda, empieza mucho antes. Necesitamos aliarnos para que a los médicos de APS, pediatras o clínicos se les prenda la lucecita de alarma y puedan orientar a las pacientes», señalaron, destacando que en Misiones «hay muchas ganas» pero hace falta organización.
El reloj biológico del ovario y el choque con los proyectos socialesUno de los puntos más agudos de las declaraciones de Rigna y Goetze giró en torno al cambio sociocultural que atraviesan las mujeres y cómo esto colisiona con la biología reproductiva.

Desmitificaron el concepto de que la salud externa refleja la capacidad reproductiva interna:
«A pesar de que piensen que estamos divinas por fuera, el ovario tiene un principio y tiene un fin».

La declinación de la reserva ovárica es mucho más pronunciada.
«Hoy en día una mujer a la edad de mayor fertilidad está con proyectos laborales, de estudio o de viaje. Queremos poner en el centro de la información esto: la fertilidad no espera», alertaron, reconociendo que posponer la maternidad por razones sociales es una tendencia instalada pero biológicamente riesgosa.

Criopreservación y el impacto económico en la salud
Consultadas sobre las alternativas viables para aquellas mujeres que deciden o deben retrasar la búsqueda de un hijo, las doctoras mencionaron la congelación de óvulos (criopreservación) como una herramienta que ya se utiliza con frecuencia en la provincia y que permite programar la maternidad. Incluso citaron modelos corporativos de Buenos Aires, donde las propias empresas costean este procedimiento a sus empleadas para que puedan continuar con su desarrollo profesional sin la presión del reloj biológico.
Finalmente, las especialistas analizaron el impacto económico que genera la postergación de la maternidad en el sistema de salud, vinculándolo tanto a los costos de los tratamientos de alta complejidad como a los riesgos obstétricos.
«Son embarazos de mayor riesgo en la medida en que aumenta la edad en la que se logra la gestación. Todo eso impacta a nivel económico», argumentaron.
Bajo esta premisa, concluyeron manifestando la necesidad de implementar políticas de salud que estimulen e incentiven a las mujeres a realizar «un impas» en sus carreras o ascensos laborales para buscar embarazos en edades más tempranas, garantizando procesos más saludables y de menor riesgo para la madre y el bebé.





