El analista político Juan Martín Cáceres valoró la medida anunciada por Encuentro Misionero para eximir o reducir ingresos brutos a molinos y secaderos que procesen hasta 25.000 kilos de yerba mate, calificándola como una decisión con fuerte contenido político.
Durante su intervención, Cáceres subrayó que no se trata de una simple modificación tributaria, sino de una toma de posición en defensa de los pequeños productores, en un contexto donde miles de familias yerbateras ven reducidos sus ingresos mientras unos pocos actores concentran poder y capacidad de fijar condiciones.
El problema de fondo: concentración económica
Para el analista, el conflicto en la actividad yerbatera no se limita al precio de la hoja verde, sino que está marcado por la concentración económica y la pérdida de herramientas de regulación que protejan a quienes producen. En ese sentido, destacó la incorporación de tecnología para la trazabilidad y el uso de códigos QR como instrumentos que permiten transparentar la cadena y visibilizar cómo se distribuye la renta entre los distintos actores.
Disputa por la información estratégica
Cáceres recordó que durante años gran parte de los productores quedó relegada del acceso a información clave sobre precios, márgenes y rentabilidad. Avanzar en mecanismos de trazabilidad, sostuvo, implica disputar poder dentro de la cadena productiva y otorgar herramientas a quienes históricamente estuvieron en una posición más débil.
El rol del Estado
Finalmente, el analista remarcó que el mensaje de Encuentro Misionero es claro:
“El Estado no puede permanecer neutral frente a las desigualdades del mercado. La defensa de la producción local, las cooperativas y los pequeños productores debe ocupar un lugar central en la agenda”.




