El exjugador y director técnico estuvo como invitado del bloque «Activa Evolución» en C6Digital. Recordó sus años en la pensión de Ferro junto al «Ratón» Ayala, analizó las complejidades del fútbol amateur y destacó la importancia del apoyo familiar en las etapas formativas. «Hoy el trabajo aislado no rinde; se progresa con constancia y disciplina», aseguró.
El fútbol es mucho más que táctica, pizarrón y esquemas de juego; es una escuela de vida. Así lo entiende Diego Barent (53), exfutbolista misionero y actual director técnico, quien visitó el living del segmento «Activa Evolución» conducido por los licenciados en Nutrición Braian Rolandi y Florencia Silva en la pantalla de C6Digital.
En una charla distendida, el entrenador repasó su rica trayectoria —que lo llevó desde el barro de Oberá hasta compartir habitación con figuras de la Selección Argentina— y desmenuzó su presente en la formación de los más chicos y en la dirección del fútbol amateur local.
De las inferiores en Huracán de Rocamora a la pensión con el «Ratón» Ayala
Nacido en Oberá, los primeros pasos de Barent estuvieron marcados por el esfuerzo familiar. «Mis viejos me traían todos los fines de semana hasta Posadas. Comencé jugando en Huracán del barrio Rocamora desde los 5 años», rememoró. A los 15, su carrera dio un vuelco absoluto al mudarse a Buenos Aires tras quedar seleccionado en las inferiores de Ferro Carril Oeste.
Aquella experiencia en la pensión del club de Caballito dejó anécdotas imborrables y vínculos que perduran hasta hoy:
«Estuve en la pensión casi dos años y compartí habitación con el ‘Ratón’ Fabián Ayala (actual ayudante de campo de Lionel Scaloni). Él jugaba de 2 y yo de 5 o de 6. Como te veían alto cuando venías del interior, estabas destinado a esos puestos. También andaba por ahí Germán ‘El Mono’ Burgos. Éramos todos chicos del interior o de otras ciudades dándola pelea juntos».
Tras su paso por Ferro, recaló en Huracán de Parque Patricios, donde llegó a jugar en Reserva y a compartir entrenamientos y vestuario con glorias del fútbol argentino como el «Bichi» Borghi y el «Turco» Mohamed. De regreso en la provincia, desplegó su juego en torneos regionales defendiendo las camisetas de Guaraní Antonio Franco (bajo las órdenes de Darío Labaroni y «Toti» Oliveira), Sporting de Santo Pipó y Mitre, conducido por el recordado «Tuti» Boede.
La pizarra táctica: el «fútbol total» en el plano amateur
A los 53 años, Barent vuelca toda esa experiencia en el torneo del Hipódromo, dirigiendo a Agrofor en la categoría libre, equipo con el que se encuentra a las puertas del campeonato. Su filosofía de juego es clara: protagonismo, orden y pelota al piso.
«Yo juego siempre con un 4-4-2, con los dos delanteros bien definidos, pero trato de que al menos tres de los cuatro del medio lleguen al área. Busco un equipo corto, que maneje la presión alta y que no reviente la pelota. Como les digo a los muchachos: si tenemos la pelota nosotros, no nos van a hacer el gol», explicó con lógica pura.
Sin embargo, el DT reconoció que gestionar un plantel amateur tiene desafíos que exceden lo estrictamente deportivo:
La realidad laboral: «Al profesional vos le exigís porque cobra un sueldo. Acá vas armando el equipo sobre el momento. Hay chicos que salen de trabajar a las 13:00 y jugamos 14:15. Evaluás el día a día».
El factor físico: «Se juega a un ritmo muy físico. El que no entrena en la semana, el sábado corre 15 minutos y está muerto. Por suerte tengo la ayuda de Iván y Axel, que son profes de educación física y nos dan una mano enorme con la elongación y la prevención de lesiones».
Semillero misionero: el caso de Lío González en Argentinos Juniors
Además de su faceta competitiva, Barent lidera una escuela de fútbol formativa en Posadas para chicos de entre 4 y 12 años. Al respecto, fue tajante sobre las prioridades en la enseñanza: primero los valores, después la técnica.
«Los valores tienen que venir de la casa. Si el chico no es educado, si no respeta al rival o al referí, es muy difícil llegar. Yo estoy con ellos una hora o una hora y media; el resto del día están con sus padres. Por eso el apoyo familiar es clave para sostener la constancia y la disciplina».
Como ejemplo del talento que esconde la tierra colorada cuando se combina con conducta y acompañamiento, el entrenador destacó un caso de éxito reciente surgido de sus filas:
«Tengo el caso de Lío González, un nene que empezó conmigo a los 4 años y medio. Venía 15 minutos antes de que abriera la escuela a pedirme que le enseñe a patear o a parar la pelota. Hoy tiene 12 años y hace un año ya está jugando en las inferiores de Argentinos Juniors. Llegó por su constancia y por los excelentes padres que tiene».
Proyectos y coordenadas
Con la cabeza puesta en «la final» del fin de semana con Agrofor y alentando a la Selección Argentina, el director técnico anticipó que durante el receso invernal formará parte del staff de profesionales del «Campus Yacaré», un proyecto enfocado en entrenamientos intensivos de aspectos físicos y tácticos para jóvenes futbolistas.
Para aquellos padres interesados en sumar a sus hijos a su escuela formativa de fútbol, Barent detalló que trabaja con cupos limitados en las instalaciones ubicadas en calle Barrufaldi casi Francisco de Haro, de 16:00 a 19:00 horas, acompañado por el profesor Julián. En redes sociales se lo puede contactar a través de su cuenta de Instagram.
Diego Berent @_.diegoberent – -Formador de Fútbol Infantil -Director Técnico




