En diálogo con C6Digital, el médico especialista en Psicología Clínica del Hospital Borda, Carlos Goncalves, analizó el fenómeno social y biológico detrás de la pasión futbolera. Explicó por qué el cuerpo reacciona como si estuviéramos en la cancha y brindó pautas esenciales de salud mental y física de cara a la gran final.

El triunfo de la Selección Argentina ante Inglaterra no solo dejó alegría en las calles, sino también una profunda descarga de adrenalina y tensión que todavía se siente en el cuerpo de los hinchas. Para comprender qué nos pasa «de la piel para adentro» durante eventos de tanta exigencia emocional, el médico Carlos Goncalves, especialista en Psicología Clínica del prestigioso Hospital Borda, pasó por el programa Punto de Vista (emitido por la plataforma C6Digital que conduce habitualmente Sabrina Spinelli pero que este miércoles tuvo en la conducción a su co equiper Martín Souza).

Durante una enriquecedora entrevista, el profesional desmenuzó el funcionamiento de nuestro cerebro frente al televisor, el rol de la salud mental en el deporte de alto rendimiento y ofreció herramientas prácticas para transitar la gran final del Mundial de manera saludable.
El cerebro y el «engaño» de la pantalla
Para comenzar, Goncalves invitó a reflexionar sobre una contradicción cotidiana: ¿por qué sentimos que se nos sale el corazón del pecho al mirar un partido a miles de kilómetros de distancia?
«Nuestro cerebro es un órgano dedicado a desambiguar; es decir, a entender qué está pasando y dar una respuesta. Nos sirvió hace millones de años para sobrevivir y hoy interpreta lo que hace el Dibu Martínez o un delantero rival, generando consecuencias físicas reales», explicó.

El especialista detalló que, ante una situación de alta tensión —como el ingreso de un jugador rival al área propia—, se activan emociones básicas como el miedo o el enojo. «El pensamiento racional se contamina con la aparición de las emociones, que funcionan como secuencias lógicas de supervivencia. El cuerpo se activa, la respiración se desregula, sube la presión arterial y saltamos en el sillón. Esa experiencia interna y profunda es real, y la ciencia demuestra que el impacto y las secuelas en la salud pueden ser tan grandes para el que mira el partido por televisión como para el que está sentado en la platea del estadio», advirtió.

El «efecto espejo» y la herencia emocional
Otro aspecto clave abordado en Punto de Vista fue el comportamiento colectivo y cómo nos contagiamos la tensión en el living de casa o en los espacios públicos:
Neuronas espejo: «Vemos la emoción de una persona cercana y rápidamente nos subimos a ese tren», señaló Goncalves.
Choque de significados: El psicólogo clínico destacó que no todos procesamos el partido de la misma manera. En el cruce histórico contra Inglaterra, por ejemplo, los significados que se activan en los jóvenes difieren de los de sus padres, quienes vivenciaron otros contextos históricos y deportivos.
«A veces ahí nos cuesta regularnos para, al menos, no llevarnos mal con el que tenemos al lado», apuntó.

El cambio de paradigma: la salud mental en el deporte
Goncalves elogió la templanza del cuerpo técnico argentino, destacando la frase del entrenador tras el partido señalando que «es solamente un juego».
«Fue un gran acto de responsabilidad del director técnico. Hoy la ciencia del deporte nos dice que cuando te centrás únicamente en el resultado, aparece más sufrimiento y se logran menos éxitos. Enfocarse en el proceso y estar presentes ayuda a tomar mejores decisiones», argumentó.
Asimismo, valoró que el plantel argentino visibilice su trabajo psicoterapéutico: «Por primera vez vemos una Selección que tiene un gran soporte terapéutico detrás y lo hace público. Es un gran mensaje, porque los jugadores, por más que sean atletas de elite, siguen siendo personas que deben patear un penal frente a 50 millones de espectadores. Es normal y natural que el ser humano se desregule ante semejante exigencia».

Consejos prácticos para vivir la final del domingo con salud
De cara al partido definitorio del domingo, pautado para las 16:00 horas, el profesional del Hospital Borda fue enfático:
«El Mundial no enferma ni mata a nadie; lo que enferma son los hábitos». En ese sentido, advirtió que los picos de consultas en las guardias suelen estar más relacionados con el sedentarismo, la comida ultraprocesada y el exceso de alcohol que con el fútbol en sí.

Para disfrutar del encuentro cuidando el cuerpo, recomendó:
Prestar atención a las señales del cuerpo: «Si notamos sudoración fría, agitación extrema o tensión muscular excesiva, hay que parar a tiempo. Un vaso de agua, respirar hondo o salir un minuto a tomar aire fresco marca la diferencia».
Mover el cuerpo: El especialista explicó que las emociones tienen un correlato físico y cargan los músculos de energía. «Lo peor que podemos hacer es quedarnos quietos y tensos en el sillón. Hay que pararse, caminar y moverse durante el entretiempo».
Evitar estimulantes: No es aconsejable consumir café, exceso de mate o bebidas energizantes en las horas previas, ya que potencian la ansiedad.
La herramienta de la respiración: Ante un pico de ansiedad durante los 90 minutos, el médico sugirió recurrir a la respiración diafagmática. «Modulamos la ansiedad a través de una ventilación rítmica y profunda que sobreoxigena el cuerpo. Es algo que se puede aprender en cualquier tutorial rápido de YouTube y tiene un impacto inmediato».
Aceptar la emoción sin que nos controle: «Las emociones van a aparecer, no las elegimos. Pero podemos darnos cuenta de que estamos enojados con el árbitro sin necesidad de romper el televisor o pelearnos con un familiar. Entender que en ese momento la emoción busca el control ya nos ayuda a poner un freno», concluyó.




