Se lanzó el proyecto “Misión (es) Óga: Custodios de lo Nuestro”, que pretende buscar la reconexión entre las comunidades educativas con el territorio, la biodiversidad y la identidad misionera. Dicha línea de acción está diseñada para promover un vínculo activo entre escuela, comunidad y entorno natural, generando un trabajo articulado entre la Subsecretaría de Educación Disruptiva, Innovación e Investigación (SEDII); el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBiO); y la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar de Misiones; consolidando un trabajo interinstitucional orientado a la recuperación y valoración del territorio.

El espacio de formación está destinado a equipos institucionales conformados por un directivo, docentes designados y un integrante de la comunidad —madre, padre o tutor—, con participación abierta a instituciones de los niveles Inicial y Primario y sus modalidades.
En un contexto actual donde necesitamos reconectar con nuestro entorno natural, reconocer y admirar lo que nos rodea, Misión (es) Óga propone reforzar la centralidad de la escuela como ámbito de construcción de ciudadanía territorial, impulsando prácticas educativas que revaloricen el ambiente y fortalezcan el sentido de pertenencia de nuestra biodiversidad.

La finalidad central de esta iniciativa es generar un espacio de formación que permita a docentes y directivos diseñar e implementar propuestas pedagógicas comprometidas con el ambiente, la identidad local y la biodiversidad misionera. Se busca acompañar a las instituciones para que promuevan una mirada consciente y responsable sobre el entorno que habitan.
La SEDII presentó dos herramientas didácticas pensadas desde la lógica conceptual del Modelo de Educación Disruptiva, promoviendo experiencias activas, situadas y conectadas con el territorio.

En una primera instancia, presentaron un tutti frutti «Misiones en Palabras» orientado a reconocer cuánto conocemos realmente sobre nuestra flora, fauna y funga misionera. A través del juego, los docentes pusieron en circulación saberes previos, memoria colectiva y reconocimiento de especies propias de nuestro entorno, reflexionando sobre la importancia de conocer aquello que buscamos cuidar y preservar. Posteriormente, propuso una experiencia digital utilizando Google Maps y Google Earth desde los celulares, invitando a los colegas a geolocalizar sus escuelas y observar el contexto que las rodea.
La propuesta busca redimensionar la riqueza territorial y ambiental presente en cada comunidad educativa: áreas verdes, tierra colorada, reservas, arroyos, ríos, plazas, monte, caminos rurales y zonas urbanizadas. Se trabajaron con preguntas disparadoras para abrir debate.

Estas actividades permiten ampliar la mirada sobre el espacio que habitamos, comprendiendo que la biodiversidad no es un concepto lejano, sino una realidad cercana que atraviesa el cotidiano de nuestras escuelas y comunidades.
El equipo capacitador del IMiBio , integrado por el Dir. Gral. Ejecutivo, Dr. Emanuel Grassi, la Ing. en Alimentos, Paula Álvarez y el Dr. Alejandro Saint Esteven; explicaron algunos de los conceptos que se van a abordar durante las capacitaciones como los de biodiversidad, flora, fauna y funga, especies endémicas y especies invasoras, junto a una detallada descripción sobre el funcionamiento del instituto y el rol del conocimiento científico en el cuidado de la biodiversidad regional.


Desde la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar presentaron un abordaje integral sobre soberanía alimentaria, kilómetro cero y desarrollo territorial, destacando el papel estratégico de la agricultura familiar en la producción de alimentos sanos, locales y accesibles. Desde el marco de la Ley Provincial VIII – N.º 75, se definió la soberanía alimentaria como el derecho de las comunidades a acceder a tierra, agua, semillas y alimentos saludables, fortaleciendo el arraigo, las economías locales y los circuitos cortos de comercialización. Asimismo, se remarcó el concepto de kilómetro cero como una práctica de consumo responsable que promueve alimentos producidos cerca del lugar donde se consumen, reduciendo el impacto ambiental y fortaleciendo el vínculo directo entre productores y consumidores.

En el plano educativo, la propuesta planteó incorporar estos conceptos en los niveles inicial y primario a través de metodologías participativas y del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), promoviendo el reconocimiento del territorio, la biodiversidad y los alimentos regionales como parte de la identidad misionera. Mediante huertas escolares, mapeos comunitarios y experiencias con productores locales, se busca que las escuelas formen estudiantes comprometidos con el cuidado del ambiente, el consumo consciente y la valorización de la producción local como herramienta para el desarrollo sustentable.

El programa consta de seis módulos que consisten en un recorrido formativo que abordará de manera progresiva y situada los siguientes ejes: reconocimiento del territorio, identificación de la flora, fauna y funga de Misiones, análisis de la identidad territorial y la biodiversidad, estudio de las problemáticas socioambientales locales, elaboración de propuestas pedagógicas contextualizadas y desarrollo de proyectos comunitarios que fortalezcan el vínculo entre escuela, ambiente y comunidad.




