En una nueva entrega de Espacio Wellness, conducido por Luciana Amado Siry en todas las plataformas de C6Digital, la licenciada Laura Mir, psicopedagoga, propuso una conversación necesaria y profundamente cotidiana: la gestión emocional en adultos, el autoconocimiento y la importancia de aprender a detenerse antes de llegar al desborde.
La charla comenzó con una pregunta tan simple como movilizadora: ¿le damos lugar a lo que nos pasa? Mir advirtió que vivimos en un ritmo acelerado, atravesados por objetivos propios y ajenos, exigencias laborales, familiares y sociales, pero muchas veces sin detenernos “dos minutos a respirar” para registrar qué ocurre internamente. En ese punto, remarcó que la gestión emocional no es solo un tema de niños o adolescentes, sino también una deuda pendiente en la vida adulta.
“Los chicos pueden llorar, patalear, enojarse. Pero los grandes, ¿cómo hacemos para gestionar nuestras emociones?”, planteó durante la entrevista. Allí puso el foco en la necesidad de revisar qué sentimos, cómo reaccionamos y qué herramientas tenemos para atravesar frustraciones, angustias, enojos o situaciones inesperadas.

Luciana Amado Siry acompañó la reflexión con una mirada cercana, al señalar que uno va cambiando con los años y que ese proceso también obliga a preguntarse qué queremos, cómo nos sentimos y hacia dónde vamos. Mir coincidió y explicó que el autoconocimiento es una herramienta clave para enfrentar conflictos, búsquedas laborales, exámenes, pérdidas, enfermedades o separaciones.
La especialista también marcó un punto fuerte: muchas veces se exige a los niños calma, paciencia o equilibrio emocional, pero los adultos no siempre cuentan con esas herramientas. “Es imposible darle a un hijo lo que uno no tiene”, sostuvo, al invitar a madres, padres y adultos en general a revisar sus propias respuestas antes de exigir conductas en los demás.

Otro de los ejes de la charla fue el impacto de las redes sociales. Mir advirtió que funcionan como uno de los grandes factores de estrés actual, porque muestran vidas aparentemente perfectas que luego resultan imposibles de sostener en la realidad. Esa comparación permanente, explicó, puede generar frustración, ansiedad y una sensación falsa de que todos están bien menos uno.
Frente a ese escenario, la psicopedagoga propuso herramientas simples pero poderosas: hablar, respirar, tomar agua, salir a caminar, hacer actividad física, escribir, buscar espacios creativos y animarse a pedir ayuda profesional cuando hace falta. También destacó el valor de escribir a mano, recuperar el diario íntimo, registrar lo que nos pasa y practicar la gratitud por escrito.

“Todo necesita un reinicio: la computadora, el celular y también nosotros”, resumió Mir, en una de las ideas centrales del encuentro. La frase sintetizó el espíritu de la entrevista: aprender a parar antes de colapsar, permitirnos sentir y reconocer que la tristeza, la calma y el silencio también forman parte de una vida emocional saludable.

Con tono cálido, Luciana cerró el bloque destacando la importancia de contar con profesionales que acerquen herramientas para situaciones que atraviesan personas, familias e hijos en la vida cotidiana. Una conversación amena, profunda y necesaria, que dejó una consigna clara: ponernos en primer lugar no es egoísmo, es también una forma de cuidado emocional.




