Por Jorge Kurrle para CN y las plataformas de C6Digital
Hay entrevistas que no se quedan en la superficie. Hay conversaciones que interpelan, incomodan, sacuden y, al mismo tiempo, ayudan a entender. Eso ocurrió en CN, por las plataformas de C6Digital, cuando el periodista Jorge Kurrle dialogó con Maha Schekaiban, quien atendió desde Ciudad de México para abrir una puerta a un tema tan doloroso como urgente: la violencia vicaria, el abuso post separación y los patrones de control que muchas veces se vuelven visibles demasiado tarde.
La entrevista tuvo un tono humano desde el comienzo. Kurrle contó que había llegado al contenido de Maha a través de las redes, casi por una casualidad del algoritmo, pero que rápidamente encontró en su forma de explicar una claridad poco frecuente. Desde ahí nació la invitación a la charla y también una búsqueda: ponerle nombre a un fenómeno del que se habla poco, pero que deja marcas profundas.
Maha no habló desde la teoría pura. Habló desde la herida, desde la experiencia y desde una reconstrucción personal impactante. Ingeniera, contadora, licenciada en administración, con formación de posgrado y una trayectoria profesional sólida, contó que su vida la empujó a estudiar a fondo el abuso psicopático y la violencia post separación luego de atravesar situaciones extremas.

En ese marco, reveló que vivió un secuestro a los 21 años y que desde hace casi tres años enfrenta una situación brutal vinculada a sus hijos. Su testimonio no buscó generar conmoción vacía, sino dar herramientas y ayudar a otras personas a reconocer patrones de abuso.
Fue entonces cuando Jorge Kurrle avanzó sobre una de las preguntas centrales de la entrevista: qué es exactamente la violencia vicaria. La respuesta de Maha fue una de las definiciones más fuertes de toda la conversación. Explicó que se trata de una forma de violencia en la que el agresor utiliza a los hijos, o a personas cercanas, para dañar a la mujer. Y fue todavía más contundente al resumirlo de una manera que golpea por su crudeza: “¿Dónde más te va a doler que tocando a tus propios hijos?”. Allí condensó el núcleo de una violencia que no siempre deja moretones visibles, pero sí una devastación emocional difícil de dimensionar.

A lo largo del reportaje, Kurrle fue guiando la charla con preguntas precisas, sin perder el tono respetuoso. Le preguntó a Maha cómo opera esa lógica del control, qué busca un abusador y por qué este tipo de conductas parecen repetirse con una mecánica casi idéntica en tantos casos. La entrevistada dejó otra definición clave: “La maldad sí existe”, dijo al explicar que quienes son capaces de usar a sus propios hijos para dañar suelen responder a perfiles muy complejos, marcados por la ausencia de empatía y por una necesidad enfermiza de control. En ese punto, añadió otra idea central: “No quieren perder el control”. Esa frase funcionó como una síntesis de lo que, según su visión, pone en marcha la violencia después de la separación.
La entrevista también se detuvo en un aspecto especialmente delicado: cómo empieza la manipulación sobre los hijos. Kurrle le pidió a Maha ejemplos concretos, pensando en aquellas mujeres que podrían estar atravesando situaciones parecidas sin advertirlo del todo. La respuesta fue clara: no aparece de golpe, no se manifiesta de un día para otro, sino que empieza de manera gradual, sutil, minando la autoridad de la madre, desacreditándola, sembrando mentiras, alterando los vínculos y generando una nueva narrativa dentro y fuera del hogar. Para Maha, ese proceso puede hacer que los hijos terminen reaccionando desde el miedo, la confusión o la supervivencia emocional. Y allí dejó otra frase potente: “Mientras no lo nombremos, no tenemos manera de empezar a erradicar este problema”.

Uno de los pasajes más conmovedores de la nota apareció cuando Jorge Kurrle le preguntó por su historia personal y por su vínculo actual con sus cinco hijos. Maha contó que hoy puede verlos de manera supervisada, cada quince días, durante media hora a cada uno. Lejos de caer en una respuesta fría o técnica, expuso la dimensión más íntima de su lucha: estar presente, hacerles saber que no los abandonó, sostener el vínculo aun en medio de una estructura que, según relató, invirtió los roles y la colocó a ella en el lugar de la acusada. En ese tramo, su testimonio se volvió profundamente humano y dejó ver que detrás de la activista, la autora y la comunicadora, hay sobre todo una madre resistiendo.
La charla también sumó una mirada legal. Ante la consulta de Kurrle sobre si existen avances normativos en torno a este tipo de violencia, Maha explicó que en México la violencia vicaria ya fue tipificada penalmente de manera reciente, y sostuvo que en otros países, como Argentina, todavía queda mucho camino por recorrer. Pero además marcó otro punto decisivo: sin cambios reales en las instituciones y sin consecuencias para los agresores, el problema seguirá reproduciéndose. Su planteo no se limitó a una crítica abstracta: advirtió sobre los efectos de la corrupción, los sesgos machistas y la falta de preparación específica de muchos operadores judiciales frente a este tipo de casos. 

En el cierre, Maha dejó ver también otra faceta: la de mujer que transformó el dolor en acompañamiento para otros. Contó que recibe mensajes de muchísimas mujeres y también de hombres, que no busca lucrar con ese sufrimiento, sino orientar, visibilizar y compartir herramientas. Esa dimensión de servicio fue reconocida por Jorge Kurrle, quien agradeció la generosidad de la entrevistada y el valor de haber aceptado una conversación tan sensible para las audiencias de C6Digital. 
La nota dejó algo más que conceptos. Dejó una advertencia y, a la vez, una invitación social. Advertencia, porque mostró que la violencia puede mutar de forma tras la separación y volverse incluso más cruel. Invitación, porque propuso informarse, leer, detectar señales y dejar de minimizar experiencias que para muchas personas son cotidianas y devastadoras. Desde México, Maha Schekaiban aportó su voz, su historia y sus definiciones. Y en CN, Jorge Kurrle logró conducir una entrevista que no solo informó: también abrió un espacio necesario para pensar, escuchar y poner en palabras lo que tantas veces permanece silenciado. 
¿Quién es Maha Schekaiban?

Maha Schekaiban es una profesional mexicana que combina formación académica y activismo. Según su perfil, es ingeniera industrial, contadora pública, licenciada en administración y tiene un MBA de Harvard Business School. Se presenta además como comunicadora, autora, mentora, activista y speaker. En redes comparte reflexiones y contenidos sobre abuso, manipulación, violencia post separación y procesos de recuperación emocional.
¿Cómo contactarse?
La forma pública de contactarla es a través de su Instagram, en la cuenta @mahaschekaiban, donde recibe mensajes y publica su contenido.




