Carlos Rovira volvió a poner sobre la mesa un eje económico que va más allá del equilibrio fiscal que impulsa el Gobierno de Javier Milei: la necesidad de que la Nación empiece a ocuparse del consumo, de la microeconomía y del financiamiento concreto para mover la actividad.

Durante un encuentro con intendentes, concejales, comerciantes y referentes de distintos sectores, el conductor del espacio misionero escuchó propuestas vinculadas a la baja de impuestos, la competitividad fronteriza y la necesidad de recuperar ventas dentro de la provincia. En ese marco, tomó uno de los planteos y lo llevó al terreno nacional: sin consumo, sin crédito y sin tasas razonables, no hay crecimiento posible.

Rovira recordó que Misiones hace tiempo sostiene el equilibrio fiscal, una de las principales banderas del actual Gobierno nacional. Pero marcó una diferencia: ese equilibrio no puede convertirse en un objetivo aislado si al mismo tiempo se debilita la economía real.

“Misiones hace tiempo tiene equilibrio fiscal”, señaló, al vincular la situación provincial con la propuesta central del presidente Milei. Sin embargo, advirtió que el desafío ahora pasa por resolver la articulación entre Provincia y Nación, especialmente en un contexto donde las cuentas públicas están ajustadas y las provincias deben seguir garantizando salud, educación, previsión social, salarios y servicios esenciales.
En ese punto, Rovira fue directo: el problema no se resuelve con más deuda. Comparó la situación de los Estados con la de muchas familias que se endeudaron con tarjetas y hoy atraviesan una crisis. La salida, sostuvo, no está en seguir tomando deuda, sino en hacer crecer la economía.

“El esfuerzo central es hacer crecer”, remarcó. Y allí ubicó el eje del mensaje: el Gobierno nacional debe atender la microeconomía y el consumo.
Para Rovira, Nación no puede limitarse a pagar deuda externa y compromisos en dólares. También debe empezar a volcar recursos al mercado interno, especialmente a través del crédito. Allí apuntó al Banco Nación como una herramienta clave para reactivar la economía.

El planteo fue concreto: el Banco Nación debería bajar las tasas de interés, llevarlas a un dígito o a dos dígitos bajos, entre el 10% y el 15% como máximo, y promover líneas de crédito personales, comerciales y de consumo.
La lógica que planteó Rovira es simple y contundente: sin crédito accesible no hay consumo; sin consumo no hay ventas; sin ventas no hay empleo; y sin empleo tampoco hay recaudación sostenible.

El mensaje quedó dirigido al corazón de la política económica nacional. Rovira no cuestionó la importancia del orden fiscal, pero advirtió que el equilibrio necesita complementarse con herramientas activas para mover la economía real. En otras palabras: no alcanza con cerrar números si el comercio, las pymes y los consumidores siguen paralizados.

En una provincia de frontera como Misiones, donde la competencia con Paraguay y Brasil golpea de lleno al comercio local, el pedido tiene además un componente estratégico. Bajar tasas, facilitar créditos y revisar impuestos no aparece como un beneficio sectorial, sino como una condición para recuperar competitividad, sostener empleo y evitar que el consumo siga fugándose fuera del país.

La definición política fue clara: Nación debe mirar menos la planilla financiera y más el mostrador de las pymes, el bolsillo de la gente y la necesidad urgente de reactivar el mercado interno. 





