Hugo Passalacqua volvió a quedar ubicado entre los gobernadores con mejor imagen de la Argentina y el dato no pasa desapercibido en un escenario político nacional donde la aprobación ciudadana se volvió un capital cada vez más difícil de sostener.
Según el último relevamiento de la consultora CB Global Data, realizado durante junio en las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires, el mandatario misionero alcanzó un 53,7% de imagen positiva, lo que lo posicionó en el cuarto lugar del ranking nacional de gobernadores.
Por encima de Passalacqua se ubicaron Gustavo Sáenz, de Salta, con 54,6%; Rolando Figueroa, de Neuquén, con 54,4%; y Osvaldo Jaldo, de Tucumán, con 54%. Apenas unas décimas separan al gobernador misionero del podio, en una medición que expone no solo niveles de aceptación personal, sino también la capacidad de sostener gobernabilidad, presencia territorial y cercanía con la ciudadanía en tiempos de fuerte tensión económica y política.
El dato cobra mayor relevancia porque Passalacqua aparece por encima de mandatarios con fuerte volumen político nacional, como Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo, entre otros. En ese tablero, Misiones vuelve a mostrar un perfil propio: una provincia que, lejos del ruido permanente de la grieta nacional, intenta sostener una agenda de gestión, equilibrio institucional y defensa de los intereses provinciales.
La ubicación del gobernador misionero dentro del lote de los cinco mejores evaluados también confirma una tendencia: su figura conserva niveles importantes de respaldo ciudadano en un contexto donde la sociedad mide cada vez con más exigencia a sus dirigentes. Ya no alcanza con el cargo, la estructura o la pertenencia partidaria. La imagen pública se sostiene con resultados, presencia y lectura del momento social.
En medio de una Argentina atravesada por el ajuste, la incertidumbre y el desgaste de la política tradicional, Passalacqua aparece consolidado como uno de los mandatarios provinciales mejor valorados por sus comprovincianos. Y ese posicionamiento, más allá del ranking, funciona como una señal política hacia adentro y hacia afuera de Misiones: la provincia mantiene peso propio en el mapa nacional y su gobernador sigue ubicado en la primera línea de consideración pública.




