La licenciada en Nutrición y oficial principal de la Policía de Misiones, Yesika Pedrozo, pasó por los estudios de Radio Identidad en el programa La Palabra Justa que se transmite en duplex con C6Digital. En una charla clave de cara al inicio del invierno, desmitificó los platos de olla, advirtió sobre la falta de hidratación y recomendó aprovechar los cítricos regionales para reforzar las defensas.
Con la llegada de junio, las bajas temperaturas transforman drásticamente las costumbres culinarias de los misioneros. El frío invita a pasar más tiempo en la cocina y a encender las hornallas, una conducta que, según la nutricionista Yesika Pedrozo, es sumamente positiva para alejarse de los alimentos ultraprocesados, pero que encierra un riesgo: el desequilibrio en las porciones y el abuso de los hidratos de carbono.
En diálogo con Radio Identidad y C6Digital, la especialista detalló un manual de supervivencia nutricional para afrontar la temporada invernal de manera saludable, haciendo hincapié en la prevención, el equilibrio y el aprovechamiento de la producción local.
El peligro de los platos de olla: Cómo armar un guiso saludable
Pedrozo señaló que el invierno es, por excelencia, la «estación de las comidas calientes». Sin embargo, advirtió que el menú familiar no puede transformarse en un monólogo de harinas. «Si nuestro alimento va a estar basado en más del 50% en hidratos de carbono —como un guiso puramente de fideos, el reviro, la torta frita o las facturas— estamos obviando macronutrientes esenciales», explicó.
Para contrarrestar esto, la profesional brindó recomendaciones prácticas para reestructurar los clásicos de la temporada:
El guiso equilibrado: No se trata de prohibir el fideo o el arroz, sino de balancear el plato. La licenciada recomendó incorporar obligatoriamente una buena base de proteínas (carne vacuna magra o ave) y una abundante cantidad de vegetales picados.
No demonizar las ensaladas: Existe la falsa creencia de que las verduras son solo para el verano. Pedrozo propuso apostar por ensaladas tibias o vegetales hervidos (chaucha, remolacha, espinaca o acelga) para cumplir con la recomendación general de dos porciones de verdura al día.
Ojo con el tamaño del plato:
«Hay que evitar el formato ‘ola a la montaña’ en las pastas. La porción y el tamaño de la vajilla importan para medir la saciedad real», apuntó.
El poder de la sopa casera vs. el riesgo de los caldos industriales
La sopa es una de las grandes aliadas del invierno porque genera saciedad térmica debido a que los líquidos calientes retrasan el vaciamiento gástrico. No obstante, la nutricionista fue tajante al diferenciar la preparación hogareña de las opciones industriales:
«Las sopas instantáneas en sobre y los caldos en cubo no son recomendados en absoluto. Son ultraprocesados al 100%, con un altísimo contenido de sodio, aditivos, colorantes y saborizantes artificiales», sentenció Pedrozo.
En su lugar, recomendó elaborar una sopa casera utilizando agua, verduras frescas, trozos de carne para aportar proteínas y una leve incorporación de hidratos de carbono de calidad, como avena, salvado de trigo o fideos finos tipo cabello de ángel.
Aliados del invierno: Legumbres y cítricos misioneros
Un dato alarmante que rescató la profesional en base a las últimas encuestas del ENIS (Encuesta Nacional de Nutrición y Salud) es el escasísimo consumo de legumbres en Argentina.
«El ciudadano elige casi siempre fideos, arroz o papa porque su cocción es más rápida, pero las lentejas y los porotos son fuentes espectaculares de proteína vegetal y fibra que debemos sumar a las ollas», remarcó.
Por otra parte, destacó la abundancia de frutas de estación en la provincia. Al ser época de cosecha de cítricos, los precios en el mercado local son notablemente más accesibles, un factor clave para la economía familiar.
Los cítricos de estación: Más baratos y con el nutriente justo
La naturaleza es sabia y ofrece en cada época lo que el cuerpo necesita:
Variedades: Mandarina, naranja, pomelo y limón.
Beneficio inmunológico: Son fuentes directas de Vitamina C y antioxidantes, fundamentales para hacer frente a la mayor frecuencia de enfermedades respiratorias invernales.
Función hidratante: Ayudan a combatir la deshidratación, un problema silencioso del invierno, ya que al disminuir la sensación de sed la gente reduce drásticamente el consumo de agua, afectando la salud de la piel y el metabolismo.
Moverse para no acumular: Actividad física y toma de conciencia
Finalmente, la oficial principal recordó que en invierno la tasa de actividad física disminuye drásticamente debido a que oscurece más temprano y cuesta más salir a entrenar. «Si consumimos más calorías y bajamos el gasto energético, el cuerpo empieza a reservar. Así es como se aumenta de peso en invierno y luego se busca bajar de forma acelerada y mágica en el verano», reflexionó.
Pedrozo concluyó recordando que la educación alimentaria y la prevención son lineales para todos: desde niños hasta adultos mayores, y no un requisito exclusivo para quienes ya padecen enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión. «La alimentación saludable es para todos; no esperemos a un diagnóstico médico a los 40 o 50 años para empezar a tomárnoslo en serio», cerró.




