En una entrevista con Radio Up, Nicolás Llera no esquivó ninguna curva y dejó definiciones filosas sobre el presente político, el rol de los dirigentes con años en el Estado y la aparición de nuevas camadas dentro de la política misionera.
Con tono frontal, Llera sostuvo que la experiencia debe acompañar a los jóvenes, pero no ocupar eternamente el centro de la escena. “La experiencia tiene que sí o sí acompañar al joven”, planteó, al recordar que cuando su padre se retiró de la política acompañó a las nuevas generaciones marcando caminos y aconsejando desde otro lugar.
Pero enseguida fue más allá. Apuntó contra aquellos intendentes y funcionarios que, según dijo, “han mamado mucho tiempo de la teta del Estado” y que ahora deberían entender que su rol es acompañar el proceso, no aferrarse a los cargos.
La entrevista subió de temperatura cuando le preguntaron si el gesto de Carlos Rovira de decir que no estará en una lista debía ser leído como un mensaje para que otros dirigentes hagan lo mismo. Llera no dudó: “Obviamente, por supuesto que sí”. Para él, se trata de “un gesto de humildad” y de grandeza política, porque —según remarcó— la prioridad no debería ser la reelección, sino resolver los problemas concretos de la gente.

“Estamos discutiendo qué vamos a hacer con Ficha Limpia, con la eliminación de las PASO, con todas esas cuestiones, y algunos siguen pensando en la pelotudez de una reelección”, disparó. En ese tramo, pidió que los dirigentes dejen de mirar su propio futuro electoral y se concentren en el presente: “Andá y solucionale a la gente lo que necesita ahora, ya”.
El momento más picante llegó cuando le recordaron que algunos jóvenes habían instalado el mote de “meados” para referirse a dirigentes con trayectoria. Llera se hizo cargo: “Yo le puse algunos viejos meados, sí, obvio que sí. En mi X lo puse”. Consultado sobre si se arrepentía, fue tajante: “No, para nada. Lo reafirmo”.
Y no se quedó solo en la política. También cargó contra parte del periodismo:
“Hay periodistas meados también”.
Según Llera, algunos comunicadores “se hacen los picantes” y creen que nadie les va a responder. Además, deslizó una acusación fuerte al hablar de “sobrecitos” dando vueltas para instalar maldades a propósito.
En el cierre, también se definió ideológicamente. Ante la pregunta de si se sentía libertario, respondió que no: “Yo soy menemista y encuentro misionero”. Y remató con una frase que condensa su identidad política: “Menemista de Carlos. De Carlos Menem, sí. Y de Carlos lo dirá. Todos los Carlos”.
Llera dejó una entrevista con frases para titulares, pero también con un mensaje de fondo: la nueva generación quiere disputar lugar, tono y poder. Y no parece dispuesta a pedir permiso.




