Mientras los indicadores nacionales muestran niveles récord de consumo durante 2025, en el Nordeste Argentino el escenario presenta una transformación en los hábitos de las familias. Un nuevo informe de Coyuntura NEA advirtió que el gasto se desplazó desde productos esenciales hacia bienes durables, impulsado principalmente por el financiamiento y no por una mejora real de los salarios.
El estudio sostiene que en provincias del NEA aumentó el interés y las compras de autos, motos y electrodomésticos, mientras que se redujo el consumo en supermercados, turismo y servicios vinculados al gasto cotidiano. Entre los datos más destacados, las motos registraron un crecimiento cercano al 95%, mientras que los electrodomésticos y automóviles mostraron subas de entre el 15% y el 16%.

Según el análisis, uno de los factores que explica este cambio es el nuevo contexto inflacionario. A diferencia de 2023, cuando las familias realizaban compras masivas para anticiparse a aumentos constantes de precios, actualmente la desaceleración de la inflación redujo esa urgencia de consumo inmediato. En paralelo, crecieron las compras financiadas en cuotas y el interés por bienes de mayor valor.

Sin embargo, el informe remarca que este cambio en el consumo ocurre en un contexto de fuerte aumento de los costos fijos del hogar. Los gastos vinculados a servicios públicos, educación, salud, comunicación y transporte registraron incrementos por encima del nivel general de precios, obligando a las familias a reorganizar sus presupuestos mensuales.

El documento también advierte que el dinamismo del consumo no está sostenido por una recuperación salarial. Tanto los salarios del sector privado registrado como los ingresos totales de trabajadores registrados y no registrados evolucionaron por debajo de la inflación en la región. Frente a ese escenario, el crédito y las transferencias sociales aparecen como herramientas clave para sostener el gasto de los hogares.
En ese sentido, el informe destaca el crecimiento del financiamiento destinado al consumo y el aumento de programas sociales como la Asignación Universal por Hijo (AUH). De acuerdo con el estudio, gran parte de las compras actuales se realizan mediante préstamos, tarjetas y planes de financiación, especialmente en bienes durables.

No obstante, el mayor acceso al crédito también comenzó a mostrar señales de alerta. El trabajo señala un incremento sostenido de la morosidad en préstamos al consumo, principalmente en entidades no bancarias. Allí, las tasas de interés alcanzaron niveles considerablemente más altos que en el sistema bancario tradicional, afectando especialmente a trabajadores informales y sectores de menores ingresos.
El informe concluye que el consumo en el NEA continúa activo, aunque con una composición diferente y sostenido cada vez más por endeudamiento. Además, plantea que, aun si mejora el salario real y continúan bajando las tasas de interés, muchas familias priorizarán primero regularizar sus deudas antes de aumentar significativamente sus niveles de consumo.




