En una jornada federal realizada en el Salón Azul del Senado de la Nación, Misiones expuso su experiencia en la generación de créditos de carbono y defendió la necesidad de una ley nacional que brinde seguridad jurídica, trazabilidad y acceso a los mercados internacionales. El ministro de Hacienda, Adolfo Safrán y la senadora Sonia Rojas Decut coincidieron en que la conservación ambiental puede transformarse en inversión, empleo verde y desarrollo económico.

La provincia de Misiones volvió a colocar en la agenda nacional una de sus apuestas estratégicas más ambiciosas: convertir la conservación de la selva, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos en una nueva plataforma de desarrollo económico. Fue durante una jornada realizada en la Casa de las Provincias Argentinas, donde se presentaron iniciativas legislativas vinculadas al desarrollo de los mercados de carbono en la Argentina.
El encuentro fue impulsado por las senadoras Sonia Rojas Decut, de Misiones, y Flavia Royón, de Salta, con la participación de autoridades nacionales, legisladores, diplomáticos, especialistas en finanzas climáticas y representantes de distintas provincias. Allí, Misiones expuso el camino recorrido en los últimos cinco años para consolidar su programa jurisdiccional de reducción de emisiones.
El ministro de Hacienda y Finanzas de Misiones, Adolfo Safrán, fue uno de los encargados de presentar la experiencia provincial y dejó una definición fuerte para abrir el debate:
“Cuando uno dice Misiones puede pensar en la industria forestal, la yerba mate o el té. Pero el principal producto que elabora hoy la provincia es el oxígeno”.
En esa línea, explicó que cada hectárea conservada y cada acción de protección ambiental generan un valor que el mundo ya reconoce económicamente. “Cada oxígeno que generamos captura dióxido de carbono. Hoy el mundo paga por ese producto que elabora Misiones y muchas otras jurisdicciones”, remarcó.

Conferencia «Marco para el Desarrollo de Mercados de Carbono y su Integración al Mercado de Capitales»
Safrán detalló que Misiones inició este proceso entre 2020 y 2021, con el objetivo de generar créditos de carbono a partir de la reducción de la deforestación. Aclaró, además, la diferencia entre un crédito de carbono y un bono verde. Mientras el primero representa una tonelada de dióxido de carbono capturada o evitada, el bono verde es un instrumento financiero de deuda destinado a proyectos sustentables.
Uno de los puntos centrales de la exposición fue el andamiaje normativo que la provincia puso en marcha a través del decreto 2179 del año 2024. Esa norma estableció los mecanismos de distribución de beneficios, el reconocimiento a propietarios privados, la trazabilidad de los pagos y el cálculo de las compensaciones para quienes participen del programa.
El ministro indicó que el trabajo se realiza de manera coordinada entre el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Cambio Climático y el Ministerio de Ecología.
“Somos los tres organismos que llevamos adelante este proyecto, que ya está en la etapa final”, señaló.
Misiones eligió el denominado escenario 2, que permite la participación de propietarios privados dentro del programa jurisdiccional. Safrán reconoció que, en los primeros tiempos, existieron dudas y resistencias de parte del sector privado, ante el temor de que el Estado buscara apropiarse de beneficios o avanzar sobre intereses particulares. Sin embargo, aseguró que luego de un proceso de difusión y concientización, la adhesión fue creciendo.
“Hoy tenemos solamente 11 parcelas excluidas”, explicó. Los propietarios pueden desarrollar sus propios proyectos mediante el mecanismo conocido como anidamiento, o bien sumarse al programa provincial. Según Safrán, actualmente participan numerosos propietarios y empresas de primer nivel vinculadas a plantaciones forestales.
El proyecto misionero, denominado JNR REDD+, fue desarrollado bajo el estándar Verra y se encuentra en su etapa final de certificación. La auditoría de AENOR ya otorgó su aprobación final y la provincia prevé certificar más de 10.900.000 créditos de carbono correspondientes al período 2017-2022.
Safrán destacó que los créditos misioneros fueron calificados como de muy buena calidad, tanto por Verra como por la consultora Sylvera, especializada en evaluación de proyectos ambientales. Esa condición, sostuvo, resulta clave para posicionar a Misiones en los mercados internacionales.

Uno de los legisladores que asistieron a la Conferencia «Marco para el Desarrollo de los Mercado de Carbono» fue el diputado nacional Oscar Herrera Ahuad
Otro aspecto relevante es la administración de los fondos. El ministro explicó que los recursos provenientes de la comercialización de los créditos ingresarán a un fideicomiso administrado por el Banco Macro y serán distribuidos en tres cuentas específicas.
La primera estará destinada a financiar proyectos de la sociedad civil, emprendedores verdes, municipios, universidades y comunidades aborígenes. La segunda será para los propietarios privados que participen del programa, con una fórmula de distribución que tendrá en cuenta el tamaño de la propiedad, la zona, el tipo de cuidado y la calificación ambiental. La tercera cuenta estará orientada a fortalecer al Ministerio de Ecología en tareas de control y prevención de la deforestación.
“Este programa paga por reducir la deforestación”, subrayó Safrán. Y explicó que esa reducción se logra mediante el control de la tala ilegal, la ocupación irregular de tierras y el avance de la frontera agrícola.
Durante su intervención, también remarcó que Misiones tiene una fuerte conciencia ambiental, pero que ahora se busca que ese cuidado tenga una retribución concreta. “El habitante misionero cuida el medio ambiente desde hace muchos años; ahora también buscamos que tenga un beneficio por ese cuidado”, afirmó.
El ministro planteó además la diferencia entre los mercados voluntarios y los mercados regulados de carbono. En el mercado voluntario, sostuvo, un crédito puede cotizar alrededor de los 5 dólares. En cambio, en el mercado regulado, donde las empresas deben presentar balances ambientales y compensar emisiones, los precios pueden ser superiores.
Por eso, Misiones insiste ante Cancillería para obtener la habilitación que le permita comercializar sus créditos en mercados regulados. Según Safrán, eso generaría mayores ingresos de divisas para la Argentina, sin costo fiscal y sin imponer nuevas cargas a las empresas nacionales.
“No buscamos generar un costo fiscal ni imponer mayores exigencias a las empresas argentinas. Buscamos hacer valer nuestros créditos de carbono para que el mercado mundial los pague por lo que realmente valen”, expresó.
El ministro también recordó que Misiones comenzó este camino junto a Mercuria Trading Company, una compañía suiza que acompañó el proceso técnico para llevar adelante el programa jurisdiccional. En ese marco, afirmó que la provincia logró un hito: “Este programa jurisdiccional es el primer programa subnacional del mundo que se presenta en el mercado de carbono”.
Por su parte, la senadora Sonia Rojas Decut planteó que la Argentina se encuentra ante una enorme oportunidad: transformar su patrimonio natural en una plataforma de innovación, inversión, competitividad y desarrollo sostenible.
La legisladora explicó que el proyecto de ley impulsado desde Misiones busca facilitar el desarrollo de los mercados voluntarios de carbono y su integración al mercado de capitales.
“No estamos hablando únicamente de carbono. Estamos ante una nueva economía global”, sostuvo.

Rojas Decut afirmó que los países que protejan sus recursos naturales, reduzcan emisiones y garanticen trazabilidad ambiental tendrán mayor acceso al financiamiento climático, la innovación y los mercados internacionales. En ese sentido, remarcó que la conservación ya no debe ser vista como un límite al crecimiento, sino como una condición para sostener la riqueza.
La senadora sintetizó la propuesta misionera en tres pilares: convertir la conservación de los recursos naturales en un sector de la economía real; integrar el ambiente al mercado de capitales; y promover el federalismo ambiental.
Sobre el primer punto, explicó que los servicios ecosistémicos, como la captura de carbono, la protección de bosques y la biodiversidad, pueden transformarse en activos ambientales verificables y de alto valor económico. Eso permitiría atraer inversiones internacionales, generar financiamiento climático, crear empleo verde e impulsar innovación financiera y tecnológica.
En cuanto al segundo pilar, Rojas Decut sostuvo que el proyecto busca conectar los créditos de carbono con el sistema financiero argentino. De esa forma, los activos ambientales podrían respaldar bonos verdes, fideicomisos, fondos de inversión y mecanismos digitales de trazabilidad, incluso mediante tokenización.
El tercer punto, vinculado al federalismo ambiental, fue presentado como una cuestión clave para las provincias. La legisladora defendió el reconocimiento del dominio originario provincial sobre los recursos naturales y sostuvo que aquellas jurisdicciones que deciden conservar deben ser beneficiadas por la nueva economía climática.
“Misiones es una provincia con más del 90% de frontera y mientras otras regiones decidieron avanzar hacia el desarrollo y la industrialización, Misiones decidió conservar. Esa decisión hoy se convierte en una oportunidad de desarrollo no solo para Misiones, sino para toda la Argentina”, afirmó.
La senadora también advirtió que el mundo cambió y que los mercados internacionales ya no miran solamente precio y volumen. Hoy exigen integridad ambiental, reducción de emisiones, trazabilidad y estándares climáticos verificables.
“Los países que no puedan garantizar sostenibilidad quedarán afuera del financiamiento, de las inversiones y de las cadenas globales de producción y comercialización”, señaló.
Para Rojas Decut, una ley nacional de mercados de carbono permitiría crear reglas claras, seguridad jurídica y credibilidad ambiental para que la Argentina pueda competir globalmente. También permitiría posicionar al país en mecanismos internacionales como el Artículo 6 del Acuerdo de París y CORSIA, el esquema de compensación de emisiones de la aviación internacional.
En el cierre, la senadora reivindicó el esfuerzo de generaciones de misioneros que apostaron por cuidar la naturaleza aun cuando eso implicó resignar otros modelos de crecimiento inmediato.
“Hoy esa visión ya no es solamente ambiental. Es inversión, innovación, competitividad y soberanía económica para toda la Argentina”, concluyó.

La jornada dejó a Misiones en el centro de una discusión que comienza a tomar volumen nacional: cómo convertir la protección ambiental en una herramienta concreta de desarrollo económico, generación de divisas, empleo verde y financiamiento internacional. En ese escenario, la provincia busca mostrar que la selva en pie también puede producir riqueza.




