Los casos de meningitis en Argentina volvieron a encender las alarmas sanitarias. Según datos del Boletín Epidemiológico Nacional, en lo que va de 2026 ya se registraron 172 casos, una cifra superior a la media de los últimos años para el mismo período. Frente a este escenario, especialistas y autoridades sanitarias insisten en reforzar la vacunación, especialmente en niños y adolescentes.
La preocupación también creció luego de que la provincia de Salta confirmara ocho casos en las últimas semanas. La meningitis es una enfermedad que provoca la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Aunque puede ser causada por virus, bacterias, hongos o parásitos, las formas bacterianas son las más graves por su rápida evolución y el riesgo de dejar secuelas permanentes.
Entre los síntomas más frecuentes aparecen la fiebre alta, dolor de cabeza intenso, rigidez en el cuello, vómitos y alteraciones del estado mental. En bebés y recién nacidos, los signos suelen ser menos específicos y pueden incluir irritabilidad, rechazo al alimento o somnolencia. Los especialistas remarcan que detectar la enfermedad de manera temprana es clave para evitar complicaciones graves.
Uno de los puntos que más inquieta a los expertos es la caída en las coberturas de vacunación. Mientras la primera dosis contra el meningococo alcanza niveles superiores al 80% en bebés, la aplicación recomendada a los 11 años cae a poco más del 50%. Esta baja genera preocupación porque en la adolescencia aumentan los contextos de convivencia cercana y, con ello, las posibilidades de transmisión.
La vacuna continúa siendo la principal herramienta para prevenir las formas más severas de la enfermedad. El Calendario Nacional de Vacunación incluye dosis para proteger contra el meningococo, el neumococo y la bacteria Haemophilus influenzae tipo b, consideradas entre las principales causantes de meningitis bacteriana.
Especialistas advirtieron además que entre 2022 y 2024 el 95% de los casos de meningococo detectados en menores de un año correspondió al serogrupo B, lo que reavivó el debate sobre ampliar estrategias de inmunización. En medio del aumento de casos, el mensaje sanitario apunta a completar los esquemas de vacunación y sostener la vigilancia epidemiológica para evitar cuadros graves y posibles secuelas neurológicas.




