Los residentes de la Chacra 245 realizaron una protesta para visibilizar el terror diario que viven por terrenos baldíos frente a sus casas. Denuncian que los delincuentes usan el monte como aguantadero para drogarse y esconder lo robado, mientras que los dueños de las tierras no se hacen cargo. «Entran a las viviendas totalmente bajo los efectos de estupefacientes», alertaron.

Habitantes de ese sector de Posadas, perteneciente a la Delegación Santa Rita, realizaron una protesta para visibilizar el terror diario con el que viven. Denuncian que un espeso terreno baldío ubicado en la Chacra 246 es utilizado como búnker de drogas y aguantadero de objetos robados.
«Entran a las casas bajo el efecto de estupefacientes; si no limpian el lugar, va a haber una tragedia», alertaron.

El miedo, la desprotección y la indignación movilizaron a los residentes de la Chacra 245. Mediante una manifestación pública realizada hace algunos días, las familias del barrio decidieron romper el silencio y exponer la gravísima situación de inseguridad que padecen a diario debido a un espeso e imponente monte donde hay un asentamiento ubicado justo enfrente de sus viviendas, sobre la avenida Jauretche, entre las avenidas Bustamante e Ituzaingó.

Según explicaron los propios damnificados, ese terreno cubierto de malezas se encuentra catastralmente en la Chacra 246 y se ha transformado en una verdadera «zona liberada». Los delincuentes lo utilizan como búnker para la compra y venta de estupefacientes, centro de consumo y aguantadero para esconder todo lo que roban en las inmediaciones.
El nivel de impunidad es tal que, según los relatos vecinales, los malvivientes los amedrentan con una frase escalofriante: «Nos están mirando todo el tiempo desde el monte».
Un «búnker» verde frente a las casas y paradas de colectivos tomadas por el miedo
La topografía delictiva de la zona se agrava por la presencia de un asentamiento informal ubicado hacia la avenida Vivanco, en el corazón de la Chacra 246. «Sabemos que ahí adentro vive gente buena y trabajadora, pero también hay delincuentes que salen a robarnos y nos perjudican a nosotros y a las viviendas que están del otro lado de la Vivanco», explicaron los vecinos.
Esta alarmante situación mantiene judicializado el conflicto por los terrenos, pero los tiempos de la Justicia no coinciden con la urgencia del barrio:
«Hasta que no los desalojen, no esperamos nada bueno de ese lugar. Por eso, lo mínimo que exigimos de manera inmediata es que se limpie el terreno por completo; si mantenemos el espacio despejado y a la vista, ya no van a tener dónde albergarse ni esconderse para emboscarnos».
El terror cotidiano paralizó las actividades más básicas de los vecinos
Peligro en el transporte público: Esperar el colectivo sobre la avenida Jauretche (casi Bustamante) se volvió una actividad de alto riesgo. La gente siente pánico de pararse en los refugios debido a las emboscadas que surgen desde el monte.
Vecinos «custodios»: En otra de las paradas críticas de la zona, los residentes que viven enfrente deben levantarse temprano para vigilar y «cuidar» desde sus ventanas y en las veredas a los trabajadores y estudiantes que esperan el transporte a primera hora de la mañana.
Irrupciones violentas: Los robos ya no se limitan a la vía pública; se registran constantes entraderas a las casas particulares. Los damnificados señalan que quienes ingresan actúan con extrema violencia, generalmente bajo los efectos de sustancias ilícitas.
Ausencia de los propietarios y el fantasma de una tragedia fatal
A pesar de que cada chacra cuenta con su respectivo presidente, un delegado municipal de la jurisdicción de Santa Rita y el apoyo activo del Foro de Seguridad, las respuestas de fondo por parte de las autoridades competentes no llegan porque los propietarios privados de los terrenos del monte no se hacen cargo de la limpieza ni el mantenimiento, permitiendo que una problemática de vieja data siga creciendo sin freno.
«Los hechos de inseguridad no solo continúan, sino que se incrementan día a día y cada vez son más graves. Ya no se puede vivir con las casas bajo asedio constante de personas que actúan fuera de sí por la droga», manifestaron con desesperación.
Los vecinos concluyeron la manifestación con una advertencia contundente hacia las autoridades policiales y municipales: urge una solución de limpieza forzosa del predio y mayor presencia de patrullas en los puntos ciegos antes de que la situación pase a mayores y la comunidad tenga que lamentar víctimas fatales.




