En el marco de la reunión de la Comisión Conjunta de Economía y Desarrollo Regional de la Cámara de Diputados de la Nación, el intendente de Concepción de la Sierra, Hugo Humeniuk, expuso sobre la situación crítica que atraviesa la economía yerbatera en el sur de Misiones y defendió el rol del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) como garante de los pequeños productores y cuestionó la política de desregulación impuesta a partir de llegada del gobierno libertario de Javier Milei que le sacó facultades fundamentales, como la de intervenir en la fijación de precios de la materia prima.
Una mirada desde el territorio
Humeniuk habló tanto como jefe comunal de una localidad de 9.000 habitantes como productor yerbatero mediano.
“La actividad económica está muy caída. Desde la municipalidad cada día asistimos más a los sectores vulnerables que trabajan en la yerba mate, especialmente a los tareferos. No les alcanza y la asistencia social aumenta cada vez más”, señaló.
El intendente presentó un informe avalado por 60 municipios de la provincia, que refleja la caída de ingresos en las chacras y su impacto en los comercios y trabajadores locales.
Historia y presente de la yerba mate
El jefe comunal recordó que en los años 80 la yerba mate formaba parte de la canasta básica nacional y que en los 90 se vivió un “boom yerbatero” hasta la desregulación del mercado. También evocó las protestas de 2001 y 2002, cuando los productores reclamaban precios justos.
“En 2002, con una inflación del 40%, se pagaba la hoja verde a 0,073 centavos el kilo. Luego, con la creación del INYM, el precio saltó y se mejoraron las condiciones de toda la cadena”, explicó.
Humeniuk destacó que gracias al INYM se erradicó el trabajo infantil y se avanzó en la formalización laboral de los tareferos. Sin embargo, advirtió que actualmente observa un retroceso:
“Se está volviendo a precarizar el trabajo, lamentablemente eso es lo que yo veo”.
Defensa del INYM para que vuelva al estado anterior
El intendente pidió dejar de lado las ideologías y reconoció que toda empresa busca rentabilidad, desde el minifundista hasta la gran industria. Pero subrayó que el INYM cumple un rol clave: “Lo considero un defensor de los pequeños productores misioneros, que son la mayoría en la provincia”.
Para graficar su postura, utilizó una metáfora:
“El INYM es como esa bandera libertaria con la víbora de cascabel que dice ‘No me pises’. Así veo al Instituto, defendiendo al pequeño productor”.
La intervención de Humeniuk puso en evidencia la preocupación de los municipios yerbateros por la crisis económica del sector y reafirmó la importancia del INYM como herramienta de regulación y protección de los productores más vulnerables.




