La médica clínica especialista en nutrición y directora de Previum visitó el programa Punto de Vista en C6Digital. Explicó por qué la medicina actual dejó atrás el Índice de Masa Corporal (IMC) para enfocarse en la composición grasa y analizó el boom global de fármacos como el Ozempic. «No es una falta de voluntad, la obesidad es una enfermedad inflamatoria y crónica», sentenció.

Durante décadas se instaló la falsa creencia de que el exceso de peso era un problema netamente estético o una simple «falta de voluntad». Sin embargo, la ciencia médica moderna la define como una enfermedad compleja, multifactorial y destructiva. Así lo expuso de forma contundente la Dra. Mariana Barrio, médica clínica especialista en nutrición (M.P. 5183), en una entrevista con Sabrina Spinelli y Martín Souza en la plataforma C6Digital.

«Estamos ante una verdadera pandemia. En el mundo ya hay mil millones de personas con obesidad y las estadísticas en nuestro país son alarmantes: en Argentina, tres de cada diez chicos tienen obesidad. Estamos en un punto crítico donde, si no actuamos con urgencia, las nuevas generaciones van a tener una expectativa de vida menor a la de sus propios padres», advirtió la especialista, quien además dirige Previum, un centro especializado en prevención cardiometabólica en la capital misionera.
De la «ecuación matemática» a la medicina de precisión
Uno de los paradigmas que la Dra. Barrio derribó por completo es el uso exclusivo del Índice de Masa Corporal (IMC) —la clásica fórmula que divide el peso por la altura al cuadrado— como herramienta de diagnóstico absoluto.
«El IMC hoy no nos aporta suficiente información real. Lo que la medicina de precisión necesita saber es la composición de ese peso», detalló.

«Para entenderlo fácil: un jugador de rugby puede tener un IMC de 35 o 38, lo que técnicamente daría una obesidad grado 2, pero al evaluarlo descubrís que casi todo es masa muscular de alta densidad. En cambio, otra persona con ese mismo número puede tener un porcentaje de tejido graso peligrosamente elevado. Se estudian y se tratan de formas totalmente diferentes».
La especialista señaló que hoy se habla de «obesidades» en plural, ya que sus orígenes varían según factores metabólicos, endocrinológicos y conductuales. Al ser una «enfermedad madre», actúa como un multiplicador de otras patologías crónicas como la hipertensión, la diabetes tipo 2 y las dislipemias (colesterol y triglicéridos altos).
La verdad sobre el Ozempic y la revolución de los nuevos fármacos
Ante el furor desatado en redes sociales y medios de comunicación por medicamentos inyectables para bajar de peso, la Dra. Barrio aportó claridad científica y bajó el tono de la alarma frente a los mitos de internet.
«El grupo de los fármacos GLP-1 (liraglutida, semaglutida, dulaglutida), conocidos comercialmente por nombres como Ozempic o Wegovy, cuenta con una evidencia científica sumamente robusta. Hay más de 70 estudios clínicos internacionales con poblaciones de hasta 5.000 pacientes cada uno. Sabemos perfectamente cómo actúan, cuáles son sus efectos y cuándo indicarlos».

Sin embargo, la médica fue categórica respecto a su uso: «No son ampollas mágicas para bajar 4 o 5 kilos por estética antes del verano». Su prescripción está estrictamente indicada para pacientes con un IMC mayor a 30 (obesidad) o mayor a 27 (sobrepeso avanzado) que ya presenten comorbilidades asociadas como resistencia a la insulina, hígado graso o síndrome de ovario poliquístico.
El peligro de la grasa visceral: Cómo autoevaluarse en casa
En respuesta a las consultas de los televidentes, la directora de Previum explicó que una persona puede tener análisis de laboratorio con valores normales y, aun así, estar enferma debido a complicaciones articulares o acumulación interna de tejido adiposo. Para esto, recomendó dos herramientas de control sencillas que cualquier persona puede realizar en su hogar con una cinta métrica común:
Perímetro de cintura: Se mide justo por debajo de la zona del ombligo. Un registro mayor a 88 cm en mujeres y mayor a 102 cm en hombres es un indicador directo de grasa visceral (la grasa peligrosa que rodea los órganos internos como el hígado y el páncreas) y marca un riesgo cardiovascular elevado.
Índice Cintura-Talla: Dividir la medida de la cintura por la altura total en centímetros. Si el resultado matemático arroja un número superior a 0.5, el paciente debe realizar una consulta médica preventiva.
Sarcopenia y el método «80-20» para desterrar el concepto de dieta
Al abordar los fracasos recurrentes en los tratamientos, Barrio apuntó contra la cultura de las dietas restrictivas:
«Las dietas restrictivas no funcionan; al contrario, engordan. Generan un efecto rebote porque el cuerpo reacciona ante la prohibición. Lo que cura es el cambio definitivo de hábitos mediante la neuroplasticidad cerebral».

La profesional recomendó implementar una regla de flexibilidad alimentaria: el esquema 80/20, donde el 80% del tiempo se consumen alimentos reales, naturales y saludables (frutas, verduras, agua en lugar de gaseosas) y el 20% restante se reserva para situaciones sociales o permitidos recreativos, como una picada durante un partido de fútbol.
Finalmente, alertó sobre otra epidemia silenciosa: la sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular). «El músculo es el verdadero órgano de la longevidad, el que nos mantiene jóvenes y metabólicamente sanos. Hoy vemos la combinación más peligrosa, la tormenta perfecta: exceso de grasa corporal con un déficit crítico de masa muscular por falta de movimiento», concluyó, incentivando a los padres a dar el ejemplo en casa reduciendo las pantallas a un máximo de dos horas diarias y fomentando el juego al aire libre en los niños.

Dónde consultar
Para turnos, chequeos preventivos o evaluaciones de riesgo cardiometabólico bajo el concepto de medicina anticipativa, la Dra. Mariana Barrio atiende en el nuevo centro Previum, ubicado en la calle Roque Sáenz Peña 1360, en la ciudad de Posadas.
(Foto portada: Adobe Stock)




