Gustavo Olguín trabajaba en un hospital de Mendoza. El 13 de agosto de 2023, en la madrugada, su pareja lo llamó desesperada. Su hija Emma, de apenas dos meses, estaba muy pálida y no podía respirar bien.
La llevó al Hospital Notti alrededor de las 3 de la mañana. La beba llegó en estado crítico, en paro cardiorrespiratorio. Los médicos la reanimaron. Lograron estabilizarla. Pero dos días después, murió.
Los profesionales de la salud sospecharon desde el primer momento: hemorragia cerebral, lesiones internas graves, marcas en el cuerpo y signos de abuso sexual.
Este martes, en Mendoza, Gustavo Olguín confesó todo ante la jueza Mónica Romero. Admitió que fue él. Aceptó la responsabilidad por homicidio agravado y abuso sexual con acceso carnal agravado.
La justicia lo condenó a prisión perpetua en un juicio abreviado. En la causa, quedó asentado que la mamá se preocupaba por la beba y que se mostró desesperada cuando llamó al 911: quedó sobreseída. (TN)




