En una nueva entrega de Umbral, el podcast dirigido por Sol Joulia, la entrevistada fue la médica Florencia Sartori, quien abrió una conversación profunda sobre su historia personal, su vocación por la medicina, el camino hacia la cardiología, su presente en la medicina estética y los umbrales que tuvo que atravesar para convertirse en la profesional y mujer que es hoy.

Sol Jouliá en una charla distendida con Florencia Sartori
La charla comenzó con una pregunta simple, pero de enorme profundidad: “¿Quién es hoy Flor Sartori?”. A partir de allí, Florencia se definió como la transformación de una niña soñadora que desde muy chica sentía que quería ser “famosa”, aunque todavía no sabía de qué manera. Con los años, ese deseo se transformó en vocación, formación y responsabilidad. “Hoy soy una profesional en la medicina, responsable por mis pacientes, que vive sus días muy feliz con las decisiones que tomó”, expresó.
Sol Joulia volvió entonces al origen y preguntó: “¿Esa chiquita sabía que quería ser médica o cuándo nació la vocación por la medicina?”. Florencia no dudó: siempre quiso ser médica. Creció entre los pasillos de una clínica familiar de más de 50 años, acompañando a su padre, entrando a habitaciones y observando cirugías desde muy pequeña. Recordó incluso que había hecho un agujerito en una ventana que daba al quirófano para mirar cesáreas, apendicitis y otras intervenciones. “Me encantaba”, confesó.
Cuándo nació la vocación por la medicina?”. Florencia no dudó: siempre quiso ser médica
La entrevista también recorrió su salida de Campo Grande para estudiar medicina. Ante la pregunta “¿Cómo fue venir desde el interior?”, Florencia contó que primero se fue a La Rioja, luego a Buenos Aires para hacer la residencia de cardiología y más tarde a Barcelona. Incluso tenía una beca para continuar en Toronto, pero la vida la trajo nuevamente a Misiones. “Pasaron cosas y terminé quedándome acá”, resumió.

Sol Jouliá y Florencia Sartori
Uno de los momentos centrales llegó cuando Sol preguntó: “¿Cómo nace esto de la decisión de la medicina estética?”. Florencia explicó que, después de formarse como cardióloga, sintió la necesidad de hacer algo artístico, algo que le permitiera sacar su creatividad. Pero dejó claro que esa búsqueda nunca estuvo separada de la responsabilidad médica. Para ella, la medicina estética exige estudio, criterio y una premisa fundamental: saber cuándo decir que no.
La medicina estética exige estudio, criterio y una premisa fundamental: saber cuándo decir que no.
En esa línea, Joulia profundizó: “¿Cómo es tener en tus manos esa responsabilidad de moldear el rostro de las mujeres?”. La respuesta de Sartori marcó uno de los conceptos más potentes de la entrevista: la estética no debe borrar a la persona. El rostro cuenta una historia y el objetivo no es que algo “se note”, sino que el resultado acompañe la identidad de cada paciente. “Cuando se nota, está mal hecho”, afirmó.

Sol Jouliá
También hablaron de la evolución del mundo estético. A la pregunta “¿Cómo fue evolucionando la medicina estética?”, Florencia describió un campo que cambia de manera acelerada, con nuevas técnicas, productos y tendencias que llegan desde Europa, Estados Unidos y Asia. Por eso, remarcó la importancia de capacitarse, viajar, estudiar y no experimentar con los pacientes. “Nunca hago experimentos”, sostuvo.
Nunca hago experimentos”
El límite profesional apareció con fuerza cuando Sol preguntó: “¿Alguna vez tuviste miedo?”. Florencia respondió desde el criterio y la responsabilidad. Contó que muchas veces se negó a realizar procedimientos cuando entendió que no correspondían, incluso frente a pacientes que insistían. “No voy a hacer algo que yo no quiera”, dijo, dejando en claro que su práctica está guiada por la seguridad, la ética y el buen gusto.
No voy a hacer algo que yo no quiera”
La conversación también se abrió hacia el liderazgo. “¿Cómo es liderar a un grupo de mujeres que son profesionales y que te acompañan?”, preguntó Sol. Florencia habló de su equipo con orgullo y destacó que eligió personas con ganas de trabajar, crecer y aportar. Reconoció que sus colaboradoras la completan, la potencian y también la ayudan a mejorar procesos.
Para ella, liderar es permitir que el equipo piense, proponga y empuje hacia adelante.

Dra Florencia Sartori: «Sé que yo soy buena persona»
La empatía ocupó otro lugar central. Ante la pregunta “¿Qué lugar ocupa para vos la empatía en ese proceso de médico-paciente?”, Sartori fue contundente: no existe una verdadera relación médico-paciente sin empatía. Recordó una frase de su padre que la marcó para siempre: “Para ser buen médico, tenés que ser buena persona”. Desde esa base, explicó que la empatía no se fabrica: tiene que ser sincera, genuina y sostenida por valores.
Para ser buen médico, tenés que ser buena persona”
Sol Joulia también puso el foco en la comunicación: “¿Qué rol ocupa para vos la comunicación en ese momento previo, durante la consulta y después?”. Florencia reconoció que la comunicación empieza desde el primer mensaje de una paciente, continúa en la recepción, en el saludo, en la consulta y en cada explicación. También admitió que aprendió a entender que no todas las personas reciben la información de la misma manera, por lo que el profesional debe adaptar su forma de comunicar para acompañar mejor.
Uno de los pasajes más significativos apareció cuando Sol le recordó que, además de ser conocida por la medicina estética, Florencia es cardióloga. “Elegiste tocar las dos cosas más sutiles: el corazón y el rostro. ¿Cómo es combinar esas dos cosas?”, planteó. Sartori explicó que nunca deja de ser médica: en estética también realiza anamnesis, revisa antecedentes clínicos y prioriza la salud. Incluso contó que desde su consultorio estético derivó a una paciente para una cirugía de válvula aórtica.
La salud siempre para mí va a ser lo primero”, remarcó.
La charla dejó además una advertencia importante sobre la salud cardiovascular femenina. Ante la pregunta “¿Las mujeres tenemos en cuenta esto de cuidar el corazón?”, Florencia respondió que no lo suficiente. Habló de una invisibilidad histórica de las mujeres en la medicina cardiovascular y señaló que muchas demoran la consulta porque priorizan resolver todo lo demás antes que atenderse. Allí dejó una frase fuerte: cuando se pierde tiempo ante un infarto, “se está perdiendo corazón”.

Hacia el cierre, Sol preguntó: “¿Cuántos umbrales sentís que tuviste que cruzar para transformarte en quien sos hoy?”. Florencia volvió a su historia personal: la timidez, el miedo a hablar en público, los libros de oratoria que le regalaba su madre y las lecturas en misa para animarse a exponerse. Con los años fue ayudante de cátedra, jefa de residentes y docente. Su conclusión fue clara: para crecer, hay que salir de la comodidad.
También hubo lugar para hablar de su familia. Al referirse a sus hijos y a su marido Facu, Florencia reconoció que no sería quien es sin ellos. Dijo que su esposo es su cable a tierra, quien la estimula pero también la frena cuando se desborda. Sobre sus hijos, dejó otra reflexión profunda: cada palabra que los padres dicen impacta positiva o negativamente en el cerebro de los chicos.
El cierre tuvo un tono íntimo, agradecido y emocional. Sol Joulia destacó el vínculo construido con Florencia Sartori y la médica respondió con afecto. Así, el episodio de Umbral dejó mucho más que una entrevista profesional: mostró a una mujer que une ciencia, sensibilidad, estética, corazón y humanidad, con una certeza que atraviesa toda su historia: la belleza también puede ser una forma de cuidar.





