El Coordinador de Programas Especiales del Hospital Madariaga, Roberto Gisin, brindó declaraciones sobre la fibromialgia, una patología que, aunque no es mortal, afecta profundamente la calidad de vida de quienes la padecen.
El dolor como principal obstáculo
“Es una patología bastante compleja porque la persona no se va a morir de eso, pero sí del dolor. Y el dolor es lo que más incapacita, lo que más complica, porque afecta desde lo personal, lo social y lo familiar”, explicó Gisin.
Según el especialista, la enfermedad limita actividades cotidianas y deteriora la calidad de vida de los pacientes.
Tratamiento interdisciplinario
El abordaje de la fibromialgia requiere un trabajo conjunto entre distintas disciplinas: tratamiento físico, psicológico y médico. En este marco, Gisin destacó la importancia de la rehabilitación y el uso de cannabis medicinal como parte de las terapias.
Un diagnóstico difícil
La fibromialgia es un síndrome doloroso que suele confundirse con otras patologías, lo que retrasa su detección.
“No es que me duele en dos lugares y ya es fibromialgia. Hay que hacer un buen diagnóstico diferencial”, advirtió Gisin.
El especialista recordó casos de pacientes que fueron diagnosticados con fibromialgia durante años, pero luego se descubrió que padecían otras enfermedades, como hernia de disco o la enfermedad de Pompe (es un trastorno genético raro, crónico y progresivo que afecta la capacidad del cuerpo para descomponer el glucógeno, causando su acumulación en los lisosomas, lo que daña los músculos y órganos) que al ser tratadas resolvieron el cuadro de dolor.
El mensaje a la comunidad
Gisin subrayó que el dolor de la fibromialgia es real y no debe minimizarse, pero insistió en la necesidad de descartar otras patologías antes de confirmar el diagnóstico.
“Es un síndrome doloroso que existe, pero requiere un abordaje serio y completo para que el tratamiento sea efectivo”, concluyó.
La fibromialgia sigue siendo un desafío para la medicina y para quienes la padecen. El testimonio de Gisin pone en evidencia la importancia de la detección temprana, el acompañamiento interdisciplinario y la empatía hacia pacientes que conviven con un dolor invisible pero profundamente incapacitante.




