El juego motor en la infancia incide de forma directa en el desarrollo físico, cognitivo y social, mientras que el sedentarismo y el uso excesivo de pantallas pueden afectar la atención, la coordinación y la adquisición de habilidades. Así lo explicaron en el segmento Activa Evolución de Cadena de Noticias la licenciada en nutrición Florencia Silva (MP 670) y la profesora de educación física Celeste Macero, quienes analizaron cómo los hábitos en los primeros años influyen en la vida adulta.
Durante la entrevista, Macero definió al juego motor como una actividad en la que el niño participa de manera física y mental. “Va a poder explorar con su cuerpo el entorno y desarrollar distintas habilidades”, señaló. En ese sentido, indicó que no se trata solo de recreación, sino de un proceso que impacta en la coordinación, la resolución de problemas y la interacción social.
La especialista explicó que existen dos tipos de juego: el libre y el estructurado:

El juego libre le va a permitir al niño desarrollar en mayor medida su creatividad, explorar y aprender a resolver problemas por sí mismo”, sostuvo. A su vez, remarcó que el juego estructurado permite incorporar normas y reglas, por lo que ambos deben estar presentes en la infancia.
En cuanto al entorno, subrayó el rol de la familia en la promoción del movimiento. “El niño no solamente hace lo que le dicen, sino que hace lo que ve”, afirmó. En esa línea, advirtió que la falta de estímulos y la permanencia prolongada en actividades sedentarias limitan el desarrollo de capacidades motrices.

Macero también vinculó estas prácticas con la vida adulta. “Un niño sedentario está más predispuesto a que el día de mañana sea una persona más sedentaria”, indicó. Además, comparó el juego infantil con el entrenamiento en adultos:
Cuando están corriendo o jugando, están desarrollando distintas capacidades”.
Por último, se refirió al impacto de las pantallas en la concentración. “El uso prolongado hace que el niño libere dopamina de forma constante y pierda la capacidad de foco”, explicó. Como recomendación, planteó promover el juego en familia, combinar actividades físicas con juegos de mesa y acompañar el desarrollo con experiencias que involucren movimiento y participación activa.





