En un contexto marcado por la caída del consumo de alimentos y la reconfiguración del gasto familiar, el sector supermercadista registra cambios en la forma en que los clientes compran y eligen productos. La presión de los precios y la pérdida de poder adquisitivo impactan en las decisiones cotidianas, con una tendencia creciente a compras más frecuentes y de menor volumen. “Hay una caída de consumo, no tan agresiva, pero hay una caída”, señaló el gerente general Raúl Cáceres.
El impacto de los aumentos se siente con mayor fuerza en productos básicos. “Lo que más se siente es en la carne y en los lácteos”, afirmó Cáceres, y explicó que estos incrementos llevan a los consumidores a modificar sus elecciones, ya sea reemplazando marcas o buscando alternativas más accesibles dentro de la misma categoría.
En este escenario, también cambian las formas de pago. “Se ocupa mucho la tarjeta de crédito y el QR”, indicó, y agregó que en algunos casos los consumidores recurren a la financiación en cuotas cuando los montos son elevados. A su vez, señaló que predominan las compras del día, en lugar de grandes compras mensuales.
A pesar de este contexto, el sector sostiene su estructura laboral y proyecta inversiones. “Seguimos sosteniendo, somos más de 1.000 empleados y más de 1.400 con tercerizados”, afirmó Cáceres, y agregó que continúan las obras de ampliación y la construcción de una nueva planta productiva, con el objetivo de reorganizar la producción y generar nuevos puestos de trabajo.




