El Gobierno nacional dispuso regular la comercialización de vapeadores, tabaco calentado y bolsitas de nicotina, poniendo fin al esquema de prohibición sin control y avanzando hacia un sistema con registro obligatorio, control sanitario, trazabilidad y límites en la nicotina, en un contexto de creciente consumo, especialmente en jóvenes.
La nueva normativa establece que todos los actores del mercado deberán cumplir con un registro obligatorio, tanto fabricantes como importadores y vendedores, además de presentar información detallada sobre los componentes y estándares de calidad de cada producto.
Uno de los ejes centrales es la implementación de un sistema de trazabilidad, que permitirá seguir cada producto desde su origen hasta el punto de venta, con el objetivo de combatir el mercado ilegal y el contrabando.
La medida también fija límites en la concentración de nicotina y restricciones sobre sustancias y aditivos, incluyendo los saborizantes, que suelen ser señalados por su impacto en el consumo juvenil.
Desde el Ejecutivo sostienen que estos productos ya circulan de forma extendida en el país, pero sin controles efectivos, por lo que la regulación apunta a ordenar un mercado informal, mejorar la fiscalización y reducir riesgos asociados al consumo.
Con este cambio, el Gobierno deja atrás el enfoque prohibicionista y avanza hacia un modelo que busca equilibrar control, salud pública y una realidad de consumo instalada.




