La charla comenzó con el fútbol como excusa, pero rápidamente abrió una puerta mucho más profunda: el deporte como fenómeno cultural, la presencia de las mujeres en la cancha, la construcción de autoridad en el arbitraje y una teoría que incomoda al relato tradicional sobre el origen del fútbol.
Belén Silva, tesista de Antropología, visitó Canal 6 Digital para compartir el avance de su investigación sobre el arbitraje femenino en el fútbol amateur masculino. Su trabajo busca entender cómo las mujeres construyen autoridad en un espacio históricamente asociado a los varones, donde todavía persisten prejuicios, resistencias y formas de violencia simbólica.

Silva explicó que su tesis analiza “la forma en que las mujeres construyen su autoridad en la etapa formativa y en el ejercicio mismo del arbitraje de fútbol”, especialmente cuando deben dirigir partidos de varones en el ámbito amateur. Allí aparece una tensión central: no alcanza con conocer el reglamento, porque muchas veces la mujer también debe demostrar que tiene derecho a ocupar ese lugar de mando dentro de la cancha.
Durante la entrevista, se planteó cómo el fútbol parece habilitar conductas que en otros ámbitos serían impensadas. Insultos, gritos, presiones y descargas emocionales forman parte de una escena donde la cancha funciona como espacio de liberación, pero también como territorio donde se reproducen desigualdades.

En ese contexto, la presencia de una árbitra genera una reacción particular. Puede frenar ciertos niveles de violencia física, pero no evita la descalificación verbal ni los comentarios cargados de machismo.
Silva señaló que muchas veces los insultos hacia las mujeres apuntan directamente a deslegitimarlas: frases como “andá a lavar los platos” o “qué hacés acá” no cuestionan solamente una decisión arbitral, sino la presencia misma de la mujer como autoridad.

La conversación también derivó hacia el fútbol como fenómeno social total. Durante un Mundial, las diferencias entre hinchas parecen suspenderse, la vida cotidiana se reorganiza y la identidad nacional se proyecta sobre un equipo. La pelota, entonces, deja de ser apenas un juego: se convierte en relato, mercado, pertenencia y emoción colectiva.
Pero uno de los momentos más fuertes llegó cuando apareció la pregunta por los orígenes del fútbol. Aunque la historia oficial suele ubicar a Inglaterra como el lugar donde se codificó el deporte moderno, Silva introdujo una teoría cada vez más difundida en la región: la posibilidad de rastrear prácticas similares entre los pueblos guaraníes.
Según explicó, los estudios culturales permiten hablar del manga ñembosarái, una práctica guaraní vinculada al juego con los pies. “Manga” remite a la resina utilizada para fabricar la pelota, mientras que “ñembosarái” refiere al juego. A diferencia de otros juegos de pelota en América, donde se usaban las manos, las caderas u otras partes del cuerpo, en el caso guaraní el rasgo distintivo era justamente el uso de los pies.

La teoría no busca desconocer que Inglaterra le dio forma reglamentaria al fútbol moderno, pero sí abre una discusión más amplia: antes de la codificación europea, en América ya existían prácticas corporales, comunitarias y deportivas que se parecían notablemente a lo que hoy entendemos como fútbol.
En ese punto, la charla conectó pasado y presente. Porque si los guaraníes ya jugaban con los pies, si las comunidades actuales siguen teniendo ligas propias y si incluso el idioma guaraní aparece como una herramienta estratégica dentro de la cancha, entonces el fútbol no puede leerse solamente como un deporte importado. También puede entenderse como una práctica atravesada por identidades locales, memorias ancestrales y disputas culturales.
Hacia el cierre, Silva volvió al eje de su tesis: las mujeres árbitras. Contó que, durante su trabajo de campo, le llama la atención observar cómo algunas intentan masculinizar su modo de ejercer autoridad, ya sea endureciendo la voz, modificando la postura o cuidando su apariencia para evitar ser juzgadas. La pregunta de fondo quedó planteada: ¿por qué una mujer debería parecerse a un hombre para ser respetada como autoridad dentro de una cancha?
La entrevista dejó varias puntas para seguir pensando: el fútbol como descarga social, como negocio global, como identidad nacional, como territorio masculino en disputa y también como práctica con raíces mucho más antiguas de lo que suele contar la historia oficial.
Porque tal vez, antes de los reglamentos ingleses, antes de las grandes ligas y antes del marketing mundialista, ya había comunidades guaraníes corriendo detrás de una pelota hecha de resina, jugando con los pies y anticipando, desde esta tierra, una pasión que siglos después sería universal. (Imagen portada: Emilio Olmedo. Literatura paraguaya)




