Tres ingenieros transformaron el living de un departamento en un proyecto gastronómico que hoy abastece a 22 puntos de venta en la ciudad con chipas rellenas y cookies. Guillermo Posluszny, uno de sus fundadores, pasó por C6Digital y reveló las claves del crecimiento del negocio familiar.

El camino del emprendedurismo suele estar lleno de giros inesperados. El caso de La Antojería es el reflejo exacto de cómo la planificación y la pasión pueden cambiar por completo el rumbo profesional de sus creadores. En una entrevista distendida en el bloque Conexiones de la plataforma C6Digital, conducido por Romina Rivero, el ingeniero civil y emprendedor Guillermo Posluszny detalló la cocina del nacimiento y la expansión de este local gastronómico que pisa cada vez más fuerte en la capital misionera.
La Antojería nació del deseo compartido de tres socios que venían de trabajar en relación de dependencia: Guillermo, su hermano Mariano y su cuñada Nicole. ¿El detalle? Todos son ingenieros (Mariano y Nicole, industriales; Guillermo, civil). Aunque el rubro parecía lejano a las obras y las fábricas tradicionales, la estructura profesional les dio las herramientas perfectas para encarar el negocio.

Del horno en el suelo a un local en el barrio
Los inicios de la marca estuvieron marcados por la experimentación y el apoyo de los afectos más cercanos. «La idea arrancó con una fábrica de chipas, pero nos dimos cuenta de que teníamos que incorporar otros productos», recordó Posluszny.
«Me acuerdo que compramos un horno, una amasadora y utensilios básicos. Empezamos a hacer las pruebas de las recetas y el testeo en un departamento, con el horno en el piso. Les invitábamos a familiares y amigos para que opinaran si les gustaba el producto e íbamos modificando».
Aquel proceso a prueba y error decantó en el alquiler de un local comercial propio ubicado estratégicamente en calle 3 de Febrero 1485, entre Belgrano y Santa Fe. Con un stock inicialmente limitado de cookies y budines, abrieron las puertas en poco más de un mes y la respuesta de la comunidad no tardó en llegar.

El menú: entre la chipa de salame y el furor de la Nutella
Hoy en día, el local se convirtió en un paso obligado para desayunos, meriendas, previas o servicios de catering para eventos. Si bien el menú de pastelería incluye opciones como cheesecake, alfajores y budines, los dos grandes imbatibles de la casa tienen nombre propio:
Chipas gourmet y tradicionales: Son la máxima recomendación de la casa. Además de la tradicional, el local sorprende y cautiva a los clientes con sus variedades de chipas rellenas de queso, salame, jamón, jamón y queso, y roquefort.

Las cookies: Es el artículo de pastelería que más se vende de forma individual, destacándose principalmente las clásicas de vainilla con trozos de chocolate y las rellenas con Nutella.
El boom de los congelados: 22 puntos de venta en Posadas
Uno de los mayores aciertos comerciales de La Antojería radica en su línea de productos congelados, un segmento ideal para tener en el freezer de casa de cara a juntadas o para disfrutar durante los partidos del Mundial.
Aprovechando el perfil técnico de sus socios (Nicole en planificación y organización; Mariano enfocado en costos, compras y producción), el emprendimiento logró automatizar e industrializar procesos clave. Esto les permitió expandirse rápidamente al mercado mayorista para abastecer a cafeterías, estaciones de servicio, mercados, carnicerías y supermercados.
«Actualmente en Posadas contamos con 22 puntos de venta y estamos trabajando para seguir sumando», destacó Guillermo, quien lidera el área de ventas y la captación de clientes mayoristas.

Además de las ventas diarias, el negocio se destaca por el armado de «boxes especiales» para fechas clave como el Día de la Madre, Día del Padre, San Valentín o picadas dulces y saladas ideales para reuniones de amigos. Los pedidos y consultas se coordinan de manera directa a través de su cuenta de Instagram (@lantojeria.posadas), donde disponen de su enlace de WhatsApp.
A corto plazo, el trío de ingenieros busca hacer llegar sus productos a más barrios posadeños. A mediano plazo, apuntan a la consolidación definitiva de la marca en la mente de los consumidores y, a largo plazo, mantienen firme el gran sueño de la casa: la construcción de su propia fábrica industrial de alimentos.





