(Por Jorge Kurrle -Director de C6Digital)
Durante semanas el debate giró alrededor del pago a cuenta, los controles fiscales y la posibilidad de que proveedores de otras provincias dejaran de venderle a Misiones. En medio de cuestionamientos, incertidumbre y mucha información cruzada, la Agencia Tributaria Misiones decidió responder con números.
Y los primeros indicadores comenzaron a aparecer.
Según reveló el Subdirector de ATM, Dr. Gabriel Petta, durante julio se registraron 140 nuevos contribuyentes inscriptos y digitalizados que comenzaron a operar en la provincia bajo el nuevo esquema tributario. Un dato que, según la interpretación del organismo, podría marcar el inicio de una normalización en la relación comercial con proveedores extrajurisdiccionales.

La cifra apareció luego de que Jorge Kurrle planteara una preocupación que durante meses se repitió entre empresarios y comerciantes misioneros: la negativa de algunos proveedores a comercializar con la provincia por el impacto del pago a cuenta y la percepción de mayores costos administrativos.

Para Petta, parte de esa situación estuvo vinculada a la desinformación y a la permanencia de viejas reglas en el imaginario empresarial. Sin embargo, sostuvo que muchos operadores comenzaron a verificar por sí mismos el funcionamiento del nuevo sistema y decidieron volver a ingresar al mercado misionero.
El funcionario recordó además que esos nuevos contribuyentes cuentan con un beneficio adicional: durante los primeros tres meses de actividad quedan excluidos del pago a cuenta, una herramienta pensada precisamente para incentivar nuevas operaciones comerciales en la provincia.
Pero no fue el único número que llamó la atención durante la entrevista.
Otra de las críticas históricas apuntaba a las largas filas y a las demoras en los puestos de control fiscal. Camioneros y transportistas llegaron a denunciar esperas de hasta cuarenta minutos o incluso varias horas durante los períodos de mayor movimiento comercial.
Hoy, según ATM, el escenario es otro.
“El promedio actual de demora es de apenas seis minutos.”

La reducción de tiempos fue atribuida a la digitalización de trámites, la utilización de formularios electrónicos y la reorganización operativa en los puestos de ingreso a la provincia, particularmente en Sentinela, uno de los principales accesos de mercaderías hacia Misiones.
La discusión, sin embargo, rápidamente volvió al eje económico.
Kurrle consultó entonces si las cámaras empresariales continuaban atribuyendo la caída de la actividad comercial a la presión tributaria provincial.
La respuesta de Petta fue categórica.
“La merma de la actividad económica local no es producto del impuesto sino de la recesión nacional.”

Incluso fue un paso más allá al asegurar que la eliminación de Ingresos Brutos no modificaría sustancialmente el nivel de actividad económica, una afirmación que seguramente abrirá nuevas discusiones dentro del sector privado y entre economistas.
En contrapartida, el funcionario defendió el rol de las herramientas provinciales de incentivo al consumo.
“Los Programas Ahora movilizaron más de 35 mil millones de pesos durante el primer cuatrimestre del año y constituyen uno de los principales motores del comercio local.”
Y dejó una definición que sintetiza la visión oficial sobre el financiamiento del esquema económico provincial:
“Nada es gratis. Los programas de incentivo se financian con los impuestos.”

Sobre el cierre de la entrevista apareció otro anuncio esperado por pequeños comerciantes y monotributistas. A partir del 1 de agosto, quienes se encuentren inscriptos hasta la categoría D quedarán excluidos de retenciones sobre acreditaciones en billeteras virtuales, una medida orientada a evitar descuentos sobre transferencias cotidianas y operaciones menores.

Pero más allá de las posiciones políticas y de las discusiones técnicas, ATM eligió cerrar el debate con dos números concretos.
140 nuevos contribuyentes operando en Misiones.
Seis minutos promedio para atravesar los controles fiscales.
Dos indicadores que la provincia buscará seguir de cerca cuando llegue el balance de fin de mes y los números, una vez más, vuelvan a hablar por sí solos.






