La salud mental de quienes acompañan a personas con discapacidad volvió a instalarse en la agenda pública en Posadas, con una advertencia clara: la sobrecarga emocional, la falta de tiempo propio y el aislamiento están afectando cada vez más a cuidadores. Desde la Dirección de Discapacidad del municipio señalaron la necesidad de visibilizar esta problemática y generar herramientas concretas para mejorar su calidad de vida.
Durante una intervención en Radio Municipal 95.1, la licenciada en Psicología Agostina Handrujovicz explicó que la situación aparece de forma reiterada en talleres y espacios comunitarios. “Los cuidadores sienten que no tienen espacio propio”, afirmó, y detalló que muchas personas quedan completamente absorbidas por las tareas diarias, lo que impacta tanto a nivel físico como emocional.
Uno de los principales signos de alerta es la pérdida de autonomía. “Se pierde el registro de lo que le pasa a uno mismo”, indicó la profesional. A esto se suman dificultades para dormir, aislamiento social, falta de concentración y, en casos más complejos, síntomas de ansiedad o depresión. También diferenció entre el cansancio habitual y el desborde emocional: mientras el primero puede resolverse con descanso, el segundo aparece cuando el estrés se mantiene en el tiempo. “Ahí la persona empieza a sentirse irritable o desesperanzada”, explicó.
Otro punto crítico es la dificultad para delegar. Según Handrujovicz, en muchos casos una sola persona asume la mayor carga del cuidado. “Es importante entender que el otro también puede aprender, aunque no lo haga de la misma manera”, sostuvo. Además, advirtió sobre sentimientos de culpa y frustración cuando no se observan avances en la persona asistida, y remarcó que no se trata de una responsabilidad individual absoluta, sino de una situación compleja que requiere acompañamiento.
En ese sentido, desde el área destacaron el valor de los espacios grupales. En talleres como los de equinoterapia, se generaron redes espontáneas entre familiares que encontraron un momento para compartir experiencias. “Se formaron grupos donde hablaban, tomaban mate y se acompañaban. Eso les permitió encontrarse desde otro lugar”, contó. Estas instancias, remarcan, no solo brindan contención, sino que también permiten construir soluciones colectivas.
Finalmente, recomendaron hablar con personas cercanas, pedir ayuda y acudir a espacios institucionales o profesionales cuando sea necesario. También insistieron en la importancia de compartir responsabilidades dentro del entorno familiar. El objetivo es claro: no solo cuidar mejor, sino también garantizar que quienes cuidan puedan sostener su bienestar emocional en el tiempo.




