El Ministerio de Economía deberá afrontar durante mayo vencimientos de deuda en pesos por $6,9 billones, en un contexto marcado por la necesidad de sostener el financiamiento en el mercado local. Ante este escenario, el Gobierno buscará renovar esos compromisos mediante nuevas colocaciones, con el objetivo de evitar una salida significativa de fondos.
La estrategia oficial se centra en “estirar los plazos” de la deuda, a través de licitaciones que permitan captar más recursos de los que vencen. En este sentido, el equipo económico apunta a alcanzar un rollover superior al 100%, lo que implicaría no solo cubrir los pagos actuales, sino también obtener financiamiento adicional.
El desafío no se limita a mayo. Según el cronograma, en los próximos meses se concentran compromisos aún mayores: $14,8 billones en junio, $14,9 billones en agosto y cerca de $20 billones en diciembre, lo que configura un panorama exigente para la gestión de la deuda en moneda local.
En paralelo, el Gobierno complementa esta estrategia con la búsqueda de financiamiento en dólares, mediante instrumentos como los bonos Bonares, y con un esquema en el que el Banco Central interviene en el mercado cambiario mientras el Tesoro absorbe pesos a través de deuda. Este mecanismo apunta a contener la liquidez y evitar presiones inflacionarias.
No obstante, el resultado de esta política dependerá de la respuesta del mercado. La capacidad de renovar los vencimientos y sostener el financiamiento será clave para evitar tensiones en el frente financiero, en un contexto donde factores económicos y políticos pueden incidir en la confianza de los inversores.




