En una charla abierta y descontracturada con Jorge Kurrle, la licenciada Cecilia Ríos puso sobre la mesa un tema que todavía arrastra prejuicios, silencios y muchos tabúes: la sexualidad en tiempos de hiperconectividad, estrés y vínculos en transformación. Lejos de abordarlo desde el escándalo o el golpe bajo, la entrevista se movió en un terreno sensible y actual, donde lo íntimo aparece atravesado por la ansiedad, el cansancio cotidiano y el modo en que hoy las personas se relacionan.

A medida que avanzó la conversación, Jorge Kurrle fue llevando el intercambio hacia una pregunta central: qué está pasando con los vínculos y por qué tantas parejas llegan a consulta cuando el deseo, la comunicación o la confianza empiezan a resquebrajarse. Allí apareció uno de los primeros ejes fuertes de la entrevista: muchas veces el problema sexual no llega a consulta como motivo principal, sino que surge después, cuando hay confianza terapéutica y se empieza a hablar de lo vincular, de lo emocional y de aquello que no se dice.
Muchas veces el problema sexual no llega a consulta como motivo principal, sino que surge después, cuando hay confianza terapéutica
Uno de los puntos más claros de sus declaraciones fue que la mayoría de los conflictos tienen como base una mala comunicación. Ríos remarcó que, en terapia de pareja, buena parte de los problemas se sostienen por la dificultad para escucharse, expresar deseos, plantear incomodidades o construir acuerdos sanos. Muchas veces, explicó, la falta de sexo no nace solamente de una cuestión física o de atracción, sino de lo que no se habla en la vida cotidiana.

Otro punto clave pasó por el impacto del celular y de la vida digital en la intimidad. La profesional describió cómo el estrés crónico, las multitareas, el pluriempleo y la hiperconectividad van quitándole espacio al descanso, al deseo y al encuentro real con el otro. En ese tramo, dejó una definición potente: la saturación de estímulos, la “dopamina digital” y el uso excesivo de redes y pantallas terminan afectando la atención, el sueño y también la predisposición al erotismo real.
La saturación de estímulos, la “dopamina digital” y el uso excesivo de redes y pantallas terminan afectando la atención, el sueño y también la predisposición al erotismo real.
La entrevista también dejó una observación fuerte sobre los cambios de época. Según explicó, hoy los formatos vinculares son mucho más diversos, con parejas que consensúan acuerdos distintos, relaciones sin etiquetas y nuevas formas de buscar intimidad o compañía. Más que juzgar esos cambios, la licenciada insistió en que el punto de equilibrio sigue siendo el mismo: todo puede hablarse y construirse si hay consentimiento, respeto y acuerdos claros.
Todo puede hablarse y construirse si hay consentimiento, respeto y acuerdos claros.

Cuando Jorge Kurrle la llevó al terreno clínico, Ríos explicó además que en terapia de pareja la primera escucha suele hacerse por separado, justamente para que cada integrante pueda hablar con libertad, sin condicionamientos ni temores frente al otro. Ese detalle aportó una mirada concreta sobre cómo se trabaja profesionalmente un conflicto íntimo, y reforzó otra idea importante: antes de pensar en soluciones, hay que poder escuchar con claridad qué le pasa a cada uno.
Antes de pensar en soluciones, hay que poder escuchar con claridad qué le pasa a cada uno.
Hubo además otro aspecto que se destacó con fuerza: la sexualidad ya no se piensa solo desde el mandato tradicional, sino también desde los proyectos de vida, las búsquedas personales y los cambios culturales que atraviesan a jóvenes y adultos. En ese sentido, Ríos sostuvo que muchos adolescentes hoy postergan el inicio sexual respecto de generaciones anteriores, con más foco en otras formas de entretenimiento, en la construcción de identidad y en metas personales distintas a las de antes.
Muchos adolescentes hoy postergan el inicio sexual respecto de generaciones anteriores

Sobre el final, la charla encontró un tono más distendido sin perder profundidad. Ante la consulta de Kurrle sobre estrategias concretas para recuperar el deseo, la profesional sugirió volver a construir expectativa, creatividad y juego dentro de la pareja: desde mensajes durante el día hasta animarse a proponer experiencias nuevas. Una idea simple, pero significativa, para una entrevista que dejó una conclusión de fondo: en tiempos donde sobra conexión digital, lo que muchas veces falta es volver a conectar de verdad.
En tiempos donde sobra conexión digital, lo que muchas veces falta es volver a conectar de verdad.
Puntos clave de sus declaraciones:
- La mayoría de los problemas de pareja se relacionan con la mala comunicación.
- El estrés, el cansancio y el uso excesivo del celular afectan el deseo y la intimidad.
- No hay una única causa en los conflictos sexuales: son fenómenos multifactoriales.
- En la pareja, lo importante es el consentimiento y los acuerdos claros.
- Muchos adolescentes hoy postergan más el inicio sexual que generaciones anteriores.








