En una nueva charla de La Mañana de Cadena de Noticias, por las plataformas de C6Digital y noticiasdel6.com, dos psicólogas pusieron sobre la mesa un tema que atraviesa silenciosamente a muchísimas personas: por qué a veces se repiten vínculos que duelen, desgastan o lastiman. Con un enfoque claro, accesible y profundamente humano, María Solís y Delia Bulak invitaron a mirar más allá de la anécdota amorosa para entrar en una pregunta más honda: qué historia personal se activa cada vez que una relación vuelve a herir.

Lejos de las respuestas rápidas o de los diagnósticos simplificados, las especialistas explicaron que muchas de esas elecciones afectivas no son casuales ni puramente racionales. En la entrevista remarcaron que detrás de ciertos patrones aparece con fuerza la teoría del apego, es decir, la forma en que cada persona aprendió a vincularse desde la infancia según el cuidado, la contención o las heridas recibidas en sus primeros años. Desde esa base, sostuvieron, muchas veces se naturalizan modos de relación que en la adultez pueden convertirse en sufrimiento.
Detrás de ciertos patrones aparece con fuerza la teoría del apego, es decir, la forma en que cada persona aprendió a vincularse desde la infancia según el cuidado, la contención o las heridas recibidas en sus primeros años.
Uno de los puntos más potentes del planteo fue justamente ese: lo que duele no siempre se reconoce como violencia de inmediato. A veces se presenta disfrazado de control, de gritos “normalizados”, de revisiones constantes, de inseguridades permanentes o de una dependencia emocional que se justifica “en nombre del amor”. Las psicólogas señalaron que muchas personas crecen naturalizando escenas, tonos o destratos, y luego, sin advertirlo del todo, vuelven a elegir entornos parecidos porque forman parte de lo conocido.
Muchas personas crecen naturalizando escenas, tonos o destratos, y luego, sin advertirlo del todo, vuelven a elegir entornos parecidos porque forman parte de lo conocido.

La conversación también avanzó sobre un aspecto central: el cuerpo habla. Taquicardia, manos sudadas, incomodidad persistente, sensación de inseguridad o malestar físico frente a ciertas situaciones pueden ser señales de que algo no está bien. En ese sentido, las profesionales explicaron que el trauma no vive sólo en el pensamiento sino también en la sensación corporal y en la emocionalidad, y que por eso sanar no implica únicamente “entender” lo que pasó, sino también aprender a registrar qué está diciendo hoy el propio cuerpo.
El trauma no vive sólo en el pensamiento sino también en la sensación corporal y en la emocionalidad,

Otro de los ejes fuertes fue la diferencia entre lo que efectivamente ocurre en un vínculo y aquello que se proyecta desde heridas anteriores. Allí las psicólogas advirtieron que no siempre es fácil distinguir una amenaza real de una escena que se reabre por experiencias pasadas, y por eso subrayaron la importancia del acompañamiento terapéutico, la autoobservación y la construcción de confianza. También marcaron que ninguna relación saludable puede sostenerse sin diálogo, sin escucha y sin una regulación emocional mínima que permita hablar desde un lugar menos impulsivo y más consciente.
Ninguna relación saludable puede sostenerse sin diálogo, sin escucha
En ese marco, el planteo de ambas fue tan amplio como concreto: no sólo se repiten conflictos en la pareja. También pueden aparecer patrones dañinos en vínculos familiares, amistades, relaciones laborales e incluso en el modo en que una persona se vincula consigo misma. Por eso insistieron en que reconocer el estilo de apego propio es un primer paso para empezar a elegir distinto, desarmar creencias limitantes y correrse de lugares que ya no hacen bien.
El estilo de apego propio es un primer paso para empezar a elegir distinto,
La propuesta presentada en el programa cerró con una salida práctica: el lanzamiento del taller online “Renacer del apego”, pensado como un espacio grupal y cuidado para trabajar estos patrones, revisar traumas vinculares y construir decisiones más conscientes. Según explicaron, el formato busca justamente aprovechar la potencia del grupo como espejo, contención y comunidad, sin perder el resguardo emocional de quienes participen. La iniciativa comenzará el 7 de mayo, con ocho encuentros virtuales semanales.
Más que una entrevista, el paso de las psicólogas por C6Digital dejó una invitación a pensar. No sólo por qué duele un vínculo, sino por qué a veces se vuelve tan difícil salir de él. En tiempos de respuestas exprés, el planteo fue otro: detenerse, revisar la historia, escuchar el cuerpo y animarse a construir una forma más sana de relacionarse.














