Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas (pymes) volvieron a mostrar señales de debilidad durante mayo. Según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la actividad comercial registró una caída interanual del 1,2%, reflejando que el consumo continúa sin recuperar los niveles del año pasado. No obstante, el informe también detectó una mejora respecto de abril, un dato que aporta cierto alivio en medio de un escenario económico todavía marcado por la cautela de los consumidores.
El estudio indicó que las ventas crecieron 0,7% en la comparación mensual desestacionalizada, lo que representa el segundo avance consecutivo frente a los meses anteriores. Sin embargo, el resultado no alcanzó para compensar la baja registrada frente a mayo de 2025.
De acuerdo con el relevamiento, los comercios continúan enfrentando una demanda moderada y una fuerte competencia por captar clientes. En ese contexto, las promociones, descuentos y planes de financiación se mantienen como herramientas clave para sostener el nivel de ventas.
Las estadísticas reflejan además un comportamiento heterogéneo entre los distintos sectores. Mientras algunos rubros mostraron señales de recuperación, otros continuaron afectados por la menor capacidad de compra de los hogares y la postergación de gastos considerados no esenciales.
Desde CAME señalaron que muchos consumidores mantienen hábitos de compra más prudentes que en años anteriores. La búsqueda de precios, las compras planificadas y la reducción de consumos impulsivos forman parte de las estrategias adoptadas por las familias para administrar sus ingresos.
El informe también destacó que el comercio pyme sigue operando en un contexto desafiante, donde cada variación en el consumo impacta de manera directa sobre la actividad económica, el empleo y la rentabilidad de los negocios de cercanía.
Pese a las dificultades, el repunte mensual genera expectativas moderadas para el segundo semestre. Los comerciantes consideran que una recuperación más sólida dependerá de la evolución de los salarios, el nivel de inflación y la confianza de los consumidores.
Aunque la caída del 1,2% interanual muestra que el sector todavía no logra consolidar una recuperación sostenida, el crecimiento del 0,7% respecto de abril es observado como una señal positiva. El desafío para las pymes será transformar esos avances puntuales en una tendencia que permita recuperar el dinamismo perdido durante los últimos meses.




