La “motosierra” no se detiene. El Gobierno de Javier Milei avanza con su plan de ajuste y ya dejó un dato contundente: más de 66 mil puestos de trabajo en el Estado nacional fueron recortados desde el inicio de la gestión. Ahora, el objetivo es profundizar esa política durante 2026.
Lejos de desacelerarse, la reducción del empleo público se consolida como uno de los ejes centrales del modelo económico oficial. Bajo la premisa de achicar el Estado, la Casa Rosada busca sostener el equilibrio fiscal y avanzar con nuevos recortes, aunque con una estrategia más focalizada.
Dónde impactó más el ajuste
Los recortes no fueron homogéneos. Las áreas más afectadas fueron los organismos descentralizados, las empresas públicas y la administración central. En esos sectores se concentró la mayor parte de las bajas, ya sea por despidos, retiros voluntarios o contratos que no se renovaron.
A la vez, un dato refleja la continuidad de la política: no hubo meses con crecimiento del empleo público, lo que evidencia un proceso sostenido de reducción sin interrupciones.
El plan para 2026
De cara a este año, el Gobierno apunta a profundizar el recorte del gasto estatal. Entre las medidas previstas se destacan nuevos ajustes en estructuras administrativas, mayores exigencias de reducción presupuestaria en los ministerios y la continuidad en la baja de personal, con foco en áreas específicas.
La meta es mantener el superávit fiscal y consolidar el orden de las cuentas públicas.
Un modelo en marcha
El ajuste del empleo público forma parte de una visión más amplia del Gobierno. Desde el oficialismo sostienen que el Estado estaba sobredimensionado y que es necesario hacerlo más eficiente, incluso reduciendo su tamaño.
En ese marco, la “motosierra” se consolidó como una marca de gestión que continúa avanzando, con impacto directo en miles de trabajadores y en el funcionamiento de distintas áreas del Estado.




