El pterigión, conocido popularmente como «carnosidad en el ojo», es una enfermedad ocular frecuente en regiones con alta exposición al sol y a los rayos ultravioleta (UV), como Misiones. Aunque en muchos casos comienza sin síntomas, puede avanzar hasta comprometer la visión si no se realiza un seguimiento médico. El tema fue abordado en el programa Punto de Vista, conducido por Sabrina Spinelli junto con la coconducción de Martín Souza, donde el oftalmólogo Gerardo Vera explicó cómo se desarrolla esta patología, cuáles son sus principales síntomas, qué tratamientos existen y cuáles son las medidas de prevención para reducir el riesgo de padecerla.
El especialista explicó que el pterigión es un crecimiento de la conjuntiva sobre la córnea, la parte transparente del ojo, provocado por alteraciones en las células limbares, responsables de regenerar los tejidos de la superficie ocular. «El principal factor es la exposición prolongada a los rayos ultravioletas. Estos rayos UV producen alteraciones en las células madres del ojo«, señaló. Agregó que esta alteración provoca que la conjuntiva invada progresivamente la córnea, formando una lesión de aspecto triangular.

Vera indicó que la enfermedad afecta principalmente a personas de entre 20 y 50 años y que su presencia es mayor en las zonas cercanas al Ecuador, donde la radiación solar tiene mayor intensidad. «Hay una región que se denomina el cinturón del pterigión, que comprende un eje ecuatorial que va desde 30 grados al norte y 30 grados al sur del Ecuador. Esto incluye todo lo que es el norte del país«, explicó. Según indicó, quienes viven en estas regiones y permanecen muchas horas al aire libre sin protección solar tienen mayores posibilidades de desarrollar la enfermedad.
El oftalmólogo detalló que el pterigión evoluciona en distintos grados y que su crecimiento determina la necesidad de tratamiento. Explicó que en el grado 1 la lesión apenas sobrepasa el limbo, mientras que en el grado 2 se aproxima al eje visual. En el grado 3, en cambio, llega a cubrirlo.

Cuando ya invade el eje visual, el paciente manifiesta dificultad visual«, precisó. También aclaró que la lesión aparece con mayor frecuencia en la parte interna del ojo, aunque también puede presentarse del lado externo en algunos casos.
Respecto de los síntomas, Vera explicó que muchas personas no consultan porque el pterigión puede permanecer durante años sin generar molestias. «Hay pacientes que presentan un pterigión avanzado, pero no tienen síntomas«, afirmó. Sin embargo, cuando aparecen ardor, enrojecimiento, inflamación o sensación de cuerpo extraño, es habitual que el paciente acuda al oftalmólogo. Además, advirtió sobre la automedicación:
Muchos pacientes, por desconocimiento, al ver un enrojecimiento del ojo se automedican con colirios que quitan el enrojecimiento, pero no los síntomas«.

En cuanto al tratamiento, señaló que dependerá del grado de avance de la lesión y de los síntomas que presente cada paciente. En los casos iniciales se utilizan lágrimas lubricantes y medicamentos antiinflamatorios para aliviar las molestias. «Un pterigión grado 1 básicamente se puede tratar con gotas lubricantes y corticoides para disminuir un poquito la inflamación«, indicó. No obstante, aclaró que el uso de estos medicamentos no evita que la lesión continúe creciendo si la exposición al sol persiste.
Cuando el pterigión afecta la visión o produce molestias importantes, la indicación es la cirugía. Vera explicó que actualmente se utiliza la técnica del autoinjerto conjuntival, mediante la cual se extrae el tejido afectado y se reemplaza por una pequeña porción de conjuntiva obtenida del mismo ojo del paciente.

«Nosotros sacamos el pterigión y lo reemplazamos por un tejido que obtenemos de la parte superior del ojo«, explicó. Ese injerto incluye células limbares, que favorecen la cicatrización y disminuyen las posibilidades de que la lesión vuelva a aparecer.
Sobre la prevención, el especialista insistió en la importancia de proteger los ojos de la radiación ultravioleta, especialmente en provincias como Misiones, donde la exposición solar es elevada durante gran parte del año. Recomendó utilizar anteojos con protección UV, gorra o sombrero y reducir el tiempo de exposición directa al sol siempre que sea posible.

Está comprobado que los lentes con protección UV ayudan a prevenir«, sostuvo, y remarcó que los controles oftalmológicos permiten detectar la enfermedad a tiempo, incluso cuando todavía no produce síntomas.




