La atención de economistas, empresas y consumidores estará puesta este jueves en la publicación del dato de inflación de mayo por parte del INDEC, un indicador que podría confirmar una nueva desaceleración en la variación de precios. Las estimaciones privadas ubican el índice entre 2,1% y 2,5%, por debajo del 2,6% registrado en abril.
De concretarse esas proyecciones, la inflación mostraría una reducción de entre 0,1 y 0,5 puntos porcentuales respecto al mes anterior y consolidaría una tendencia descendente luego del salto observado en marzo, cuando el indicador alcanzó el 3,4%.
Las consultoras coinciden en que mayo estuvo marcado por una mayor estabilidad en distintas variables económicas, lo que habría contribuido a moderar el ritmo de los aumentos. El comportamiento del mercado cambiario y una menor incidencia de algunos precios regulados aparecen entre los factores señalados para explicar la desaceleración.
Aun así, el alivio no habría sido uniforme. Los relevamientos privados muestran que Alimentos y bebidas continuó entre los rubros con mayor incidencia sobre el índice general, especialmente por las variaciones registradas en productos frescos y de consumo cotidiano.
La evolución de este sector resulta clave porque impacta de manera directa en el gasto diario de los hogares. Por ese motivo, aunque la inflación general se ubique cerca del 2%, los movimientos en alimentos siguen siendo uno de los principales indicadores observados por las familias.
Los datos preliminares también reflejan aumentos en áreas como vivienda, transporte y salud, sectores que mantienen un peso importante dentro de la estructura de gastos y que continúan influyendo en la medición mensual.
Si el índice se ubica en torno al 2,3%, como proyecta buena parte del mercado, mayo se convertiría en uno de los meses con menor inflación de los últimos años. El dato será seguido de cerca por analistas e inversores, ya que servirá para evaluar la consistencia de la tendencia observada durante las últimas semanas.
La publicación oficial permitirá conocer no solo el resultado general, sino también el desempeño de cada rubro. Con esos números sobre la mesa, se podrá determinar si la desaceleración de los precios logra afianzarse o si todavía persisten factores capaces de alterar el rumbo de la inflación en los próximos meses.
(Fuente: Ámbito)




